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Estados Unidos y Cuba no fijaron una fecha para normalizar sus relaciones y reabrir embajadas, en sus primeras conversaciones de alto nivel en 35 años en La Habana, pero volverán a conversar próximamente, informaron ambas partes.

"No puedo decirles cuándo exactamente ocurrirá eso. (...) Lo haremos tan rápidamente como podamos resolver todos los asuntos funcionales que necesitamos tratar", indicó la jefa de la delegación estadounidense, Roberta Jacobson.

Por su parte, la jefa de la delegación cubana, Josefina Vidal, aseguró que ambas partes volverán a conversar sobre la reapertura de embajadas "en una fecha próxima".

"Acordamos continuar estas discusiones en una fecha próxima", declaró Vidal a la prensa, al término de una reunión de cuatro horas con la delegación estadounidense encabezada por Jacobson.
"Quedó abierta la definición de la fecha, porque ambas partes tienen que revisar sus agendas", agregó.

Vidal admitió que es posible que la decisión de reabrir las embajadas tampoco sea adoptada en una segunda reunión.

Camino por recorrer
El jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, aclaró en la víspera que los dos países tienen mucho que negociar todavía antes de normalizar sus relaciones, rotas en 1961.

"Cuando sea el momento y sea apropiado, tendré mucho interés en viajar a Cuba para abrir formalmente una embajada y avanzar" en nuestros vínculos, destacó Kerry.

Según Kerry, algunos puntos a negociar son el levantamiento de las restricciones a los diplomáticos estadounidenses para viajar por la isla, "permitir envíos sin obstáculos a nuestro equipo en orden de poder funcionar de forma correcta", así como permitir libre acceso a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), lo que Washington también garantizaría a la representación cubana en Estados Unidos.
"No sé si estas cosas van a ser resueltas en una (sola) reunión", dijo un funcionario estadounidense a la AFP, coincidiendo con Machín.

Medio centenar de diplomáticos tiene la SINA, situada en el emblemático Malecón de La Habana, que ha sido escenario de provocaciones por décadas, orquestadas desde ambos lados de sus rejas.

Fidel Castro, quien autorizó la creación de las secciones de intereses con el presidente Jimmy Carter en 1977, acusaba a la SINA de "ser el Estado Mayor de la contrarrevolución" en la isla