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Este año quedará en el recuerdo como un año histórico en el que los secretos más aberrantes de Hollywood salieron a la luz. La ola de denuncias por acoso y abuso sexual en la industria cinematográfica no se detiene y los integrantes de la Academia ya debaten: ¿Cómo hablar del tema sin ensuciar aún más la imagen de la maquinaria cinematográfica más grande del mundo?

Luego de las múltiples denuncias al productor Harvey Weinstein -y a actores como Kevin Spacey- surgió un movimiento mundial en redes sociales (#MeToo). Las víctimas buscan contar que a ellas también les pasó y que mantuvieron el silencio por miedo. El gran temor de los organizadores es que el 4 de marzo -día de la gala- haya manifestaciones o escándalos que arruinen el espíritu de la ceremonia.

En las reuniones secretas de los hombres que diseñan la noche más importante de la industria hay posiciones encontradas: muchos publicistas -de conducta repudiable- recomiendan, por lo bajo, evitar el tema. Incluso varios asesores de imagen ya están aconsejando a sus clientes que, si surge el tema durante una entrevista en la alfombra roja, deberán dar una rápida respuesta políticamente correcta.