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A las 13:30, con transmisión en vivo de Bolivia TV, aterrizó enCobija el vicepresidente Álvaro García Linera, a bordo de un Hércules militar.
Llegó con una carga de 3,8 toneladas de vituallas y con una decisión definitiva del presidente Evo Morales: demolerán los barrios bajos que fueron inundados por el río Acre. Sus habitantes, los damnificados de hoy, deberán abandonar sus casas para siempre y el Gobierno, en coordinación con la Alcaldía y la Gobernación, les dotará terrenos y casas en una nueva urbanización.

La decisión fue comunicada en respuesta al desastre, con la venia del gobernador Édgar Polanco y del alcalde Carmelo Vargas, para no volver a sufrir otro año con el llanto de hombres y mujeres que lo han perdido todo y que llenan los coliseos de la capital de Pando.

Inspección con la prensa
Después de las 14:00, al lado de Eva Humérez, presidenta de la Brigada Parlamentaria Pandina, y del ministro de Defensa, Jorge Ledezma, García Linera subió a un deslizador. Fue seguido por la prensa.
Después de una sonada inspección, el vicepresidente recorrió y constató el daño provocado en casas particulares e infraestructura del Estado, el recién estrenado centro de salud Safci de Mapajo, todo lo que el agua tapó porque nadie construyó defensivos o porque las viviendas se siguen levantando en la franja ecológica del río Acre.

Con reclamos fuertes y claros, el segundo mandatario ha insistido en un mensaje de tranquilidad. Para lo cual, el Gobierno ya movilizó al final de la tarde de ayer un helicóptero de Defensa Civil a Cobija. Las autoridades pretenden dar ánimo a las personas que lo perdieron todo