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Ivan Savvidis no imaginó que una desenfrenada acción suya tuviera tanta repercusión y, lo que es peor, tuviera graves consecuencias, seguida de una serie de castigos que lo perjudican a él, como presidente del club PAOK de Salónica, y a su equipo, en la competición actual del campeonato griego de primera división.

Los hechos ocurrieron el 11 de marzo pasado, cuando en un partido ‘caliente’ por el campeonato local, el árbitro anuló un gol a su equipo en los últimos minutos, perjudicándolo en su intención de encaminarse hacia el título. Tras el pitazo final de ese encuentro, Savvidis bajó al terreno de juego, en compañía de sus guardaespaldas, y con una pistola en mano caminó amenazante al encuentro del juez central.

Esas tristes imágenes recorrieron rápidamente por el mundo y la FIFA rápidamente se encargó de la paralización del fútbol de ese país. Pero no quedó ahí, la Liga determinó también castigar a Savvidis con tres años sin que pueda ingresar a ningún estadio deportivo, además de una multa de 100.000 euros. Finalmente, a su equipo le restaron tres puntos en la tabla de posiciones, con lo que resulta difícil que pueda acceder al título como era su propósito.

Desde ese día, Savvidis fue bautizado con el sobrenombre de el ‘Pistolero’, por una acción poco común en el ámbito fútbolístico. Pese a que días después de ese triste episodio el empresario de origen ruso, de 59 años, pidiera públicamente disculpas, los castigos sobre él y su equipo se mantienen.    

Es más, a raíz de ese incidente y otros que han estado motivando a la violencia, el emisario FIFA  Herbert Huebel ha recomendado la expulsión de los clubes griegos y sus selecciones de todas las competiciones internacionales. Eso implicaría que Grecia no tendría representantes en la Liga de Campeones ni la Europa League, ni Eliminatorias ni Copas del Mundo, lo que provocaría la huida de futbolistas a otras ligas del mundo.