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El debate sobre el racismo y la discriminación se ha reinstalado en la sociedad boliviana luego de que se visibilizaran varios casos de intolerancia, que demostraron que este es un problema que está lejos de desaparecer. ¿Cómo abordar este tema con nuestros hijos?

¿A qué edad se empieza a ser racista?

Esta pregunta es un buen punto de partida para saber en qué momento se debe empezar a tocar estos temas con los hijos. La especialista en psicología, Raquel Bermúdez, señala que a partir de los tres años los niños ya con conscientes de que color es la piel y entre los siete y ocho ya conocen a la perfección las diferencias y estereotipos destinados para cada raza.

La psicóloga Claire Mestre asegura que este tema debe ser abordado desde que el niño empieza a reconocer el mundo y sus diferencias. 

"Está bien decir a un niño que todos somos iguales. Pero no es suficiente. La realidad es conflictiva", observa la especialista. Añade que es importante reflexionar con los hijos sobre la apariencia y lo que existe debajo de ella. "Todos tenemos una envoltura, ¿qué hay debajo de ella? Al animar al niño a ir más allá de las apariencias, lo invitamos a entablar relación con el otro", explica. 

Allison Skinner, investigadora de la Universidad de Washington, sitúa la aparición de prejuicios raciales entre los tres y los cuatro años. Es en este momento en el que los niños empiezan a aprender de los seres que les rodean gestos, expresiones y palabras con significado racista. 

Una investigación realizada por Silvia Guerrero para la Universidad de Castilla-La Mancha de España sobre "el desarrollo de la conciencia racial" señala que a partir de los cuatro años empiezan a notarse los prejuicios en los niños. 

La investigadora descubrió que hasta los cuatro años, los niños tienen comprensión de categorías como el género y otras preocupaciones como color de la vestimenta, pero no tienen una noción exacta de "raza".

En el estudio, Guerrero, presentó una serie de fotografías a un grupo de niños de 3 y 4 años de edad para que establecieran diferencias (en las imágenes habían personas de distintas razas) lo que encontró es que existía poca frecuencia de respuestas basadas en el color de la piel.

El año pasado se hizo viral la noticia de un niño de cinco años llamado Jax, que en Kentucky, Estados Unidos, pidió a su madre que le corte el pelo y se lo rape para lucir como su mejor amigo Reddy. El pequeño estaba tan emocionado que aseguró a su madre que no podía esperar a que llegara el lunes para ir al colegio y que su profesora no pudiera distinguir quién es quién entre él y su amigo. 

Ellos son Jax (izquierda) y Reddy:

El ejemplo importa, y mucho 

Enseñar a los hijos a entender que somos diferentes, pero que detrás de la envoltura todos somos seres humanos, no es suficiente. Los niños aprenden de su entorno y de las actitudes que ven de aquellos que son sus formadores, en la familia y el colegio.

Allison Skinner señala, en una investigación publicada en 2017, que los niños son capaces de captar las señales del lenguaje no verbal de los adultos incluso cuando verbalmente están expresando lo contrario. En un experimento se demostró como niños que veían a un actor realizar comentarios positivos hacia una persona negra, pero realizando gestos despectivos, se quedaron con los gestos negativos. 

La profesora Jennifer Steele, autora de una investigación de la Universidad de Yok (Canadá) señalan, en una investigación sobre la edad en la que comienzan los prejuicios, que es importante que el niño vea en los adultos que lo crían actitudes favorables hacia personas que no son de la misma raza o de distinta condición.

"Sabemos que en la infancia los niños tienden a ser egocéntricos y sociocéntricos. Creen que son magníficos y que otra gente que es como ellos también lo son. Por eso, recomendamos utilizar intervenciones que no desafíen esas creencias sino que promuevan el hecho de que la gente con diferentes antecedentes, o que son distintas, a menudo tienen mucho en común y también pueden ser magníficos", señala Steele.

Promover experiencias con niños diferentes (no solo por el color de piel), el rol de los padres como ejemplo y guía de vida, son acciones que pueden hacer la diferencia.