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La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afirmó hoy que la aproximación entre EE.UU. y Cuba "abre una nueva era en las Américas", en la cual todos los países del continente deberán comprender que "ninguno le puede imponer nada a otro".

Rousseff intervino en la primera sesión plenaria de la VII Cumbre
de las Américas que se celebra en Panamá y en sus primeras palabras
celebró la "valentía" de los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de
Estados Unidos, Barack Obama, que "decidieron poner fin al último
vestigio de la Guerra Fría
en la región".

No obstante, apuntó que ahora "deben ser dados otros pasos" que
lleven "al fin del embargo
" que Estados Unidos mantiene contra Cuba
desde hace más de cinco décadas.

Según Rousseff, esa aproximación entre Cuba y EE.UU. "es prueba
de cómo se puede avanzar cuando dejamos de lado los antagonismos que tanto afectan a nuestras sociedades".

La presidenta brasileña hiló ese comentario con la situación de
Venezuela y las tensiones que ese país mantiene con Estados Unidos,
que han repercutido en la Cumbre de las Américas al punto de que han
impedido que se adopte un documento conjunto.

"Este buen momento de las relaciones hemisféricas ya no admite
medidas unilaterales de aislamiento
", por lo que "rechazamos las
sanciones (de Estados Unidos) contra Venezuela", un país que, en su
opinión, "demanda moderación de todas las partes".

Rousseff también celebró los avances del proceso de paz en
Colombia y se dijo convencida de que las Américas "celebrarán en
breve el fin del más largo conflicto" del continente, lo cual
"sentará un precedente inestimable para toda la región".

Durante su exposición, también valoró los avances democráticos y
sociales que ha habido en América Latina desde 1994, cuando en Miami
(EE.UU.) se celebró la primera Cumbre de las Américas, pero aseguró
que pese a ello, "aún es preciso hacer mucho más" para acabar con la
pobreza y las desigualdades en todo el continente.