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El coronel Germán Cardona, que a mediados de abril causó revuelo con sus declaraciones contra el Gobierno, por las que decidió abandonar Bolivia, ha retornado a Santa Cruz por sorpresa esta madrugada y se encuentra internado en la habitación 304, piso tres, del hospital militar Cossmil.

Un vuelo de Air Europa, procedente de España, trajo de retorno al país al militar que puso pie en suelo cruceño a las 6:00 de este miércoles.

“Vuelvo a mi país porque no cometí ningún delito y no soy ningún delincuente. Lo único que hice fue elaborar un informe que denominé Ultrasecreto, por lo delicado del caso, dirigido al Comando General del Ejército pero jamás pensé que mi Ejército lo filtre al Gobierno. Ahí empezó la persecución contra mi persona y mi familia que me obligó a salir del país”, dijo a EL DEBER.

En contacto con EL DEBER el militar manifestó que padece de una afección cardíaca, y la falta de recursos económicos lo obligaron a abandonar España, país al que agradeció la hospitalidad y en el que logró el 21 de abril protección internacional.

Una fuente informó a este medio que el comandante de la Octava División del Ejército, el general José Raimundo Zapata, ya tiene conocimiento de la llegada de Cardona y de su internación en el hospital militar. Asimismo informó que el militar continúa perteneciendo al Ejército por lo tanto sigue siendo coronel.

Polémicas declaraciones

El coronel Rómulo Germán Cardona, que también fue docente en varias universidades de Santa Cruz, abandonó Santa Cruz el 20 de abril luego de enviar un informe, al que denominó ‘Ultrasecreto, al Ejército. En este documento acusaba a las Fuerzas Armadas de haber sembrado pruebas en el caso Terrorismo y al Gobierno, de tener vínculos con el narcotráfico.

Esto fue lo que indicó al diario EL DEBER en aquel entonces: “El 20 de febrero de este año elevé un informe ultrasecreto al Comando General del Ejército donde informo de hechos de corrupción y narcotráfico que comprometen al Gobierno, además de información de mis alumnos de la universidad sobre estos hechos. Por ello, urdieron una conspiración para retirarme del Ejército por tantos informes que yo tenía y seguramente para eliminarme, asesinarme y aparentar un ajuste de cuentas, todo armado por este Gobierno”.

El Gobierno salió al paso, negó las acusaciones y le pidió pruebas al militar cuando este ya se encontraba en España. "Él mismo ha dicho que es víctima de una invencible paranoia. Fíjense la cantidad de mentiras que ha dicho. Él siempre ha querido irse, ha querido ser agregado (militar)”, declaraba el 28 abril del ministro de Defensa, Reymi Ferreira.