Opinión

El aislamiento de Maduro

El Deber 6/2/2019 04:00

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Nicolás Maduro Moros asumió un nuevo mandato presidencial de seis años el 10 de enero bajo la sombra de unas elecciones espurias marcadas por la manipulación y la falta de respeto a la voluntad popular. Lo hizo ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), pese a que la Constitución Política del Estado lo obligaba a hacerlo ante la Asamblea Nacional, hoy controlada por la oposición.

Esa maniobra generó un vacío en la primera magistratura que, amparado en el artículo 233 de la Carta Magna venezolana, llevó a que Juan Guaidó sea proclamado por el Parlamento presidente constitucional interino con el objetivo fundamental de convocar a elecciones presidenciales libres y transparentes en las que se garantice la voz de todos los venezolanos.

Desde entonces, Venezuela es un país bicéfalo, es decir, con dos mandatarios y en medio de una profunda crisis política que se suma a la debacle económica y social que sufren millones de venezolanos.

Reconociendo que la Asamblea Nacional es la única instancia con plena legitimidad democrática con el voto popular, el Grupo de Lima (integrado por 13 países), EEUU y 19 países de la Unión Europea (UE) han reconocido a Guaidó como presidente interino de Venezuela, encargado de llamar a elecciones presidenciales.

Por su parte, Maduro tiene el apoyo de Rusia, China, Turquía y los países que quedan del denominado bloque bolivariano-castrista integrado por Cuba, Nicaragua y Bolivia.

Estados Unidos ha impuesto duras sanciones comerciales y políticas al régimen de Maduro, lo que implica un fuerte golpe a la renta petrolera que financia al Gobierno venezolano. Estas sanciones se replicarán en la Unión Europea, que, al reconocer a Guaidó, ya no hará transacciones con el Gobierno de Maduro por considerarlo ilegítimo.

Una tercera instancia ha sido abierta por México y Uruguay, con el fin de establecer una mediación internacional que, a través del diálogo, encuentre una solución a la crisis venezolana. El Gobierno del presidente Evo Morales y el denominado Grupo de Contacto de la UE también se han sumado a esta iniciativa, que tendrá su primera reunión clave mañana en Montevideo. Maduro ha solicitado al papa Francisco que ayude a abrir esta alternativa de diálogo.

Tanto Guaidó como Estados Unidos, Brasil y Colombia consideran que Maduro no tiene verdaderas intenciones de diálogo y lo único que busca es ganar tiempo frente a la ola de repudio mundial que lo ha llevado a un marcado aislamiento internacional.

Venezuela enfrenta la peor crisis política de su historia. El pueblo venezolano demanda un cambio real y verdadero que permita la recuperación de su destrozada democracia. Ojalá así sea, que más temprano que tarde se abran las alamedas para dar paso a la paz y la concordia en el país caribeño.