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Doña Lola Martínez vive en el barrio Faremafu, en la avenida Busch, y desde hace muchos años acude cada semana para aprovisionarse en el mercado Los Pozos. Se bajó del micro en la esquina de las calles Vaca Díez y Aroma, donde es enloquecedor el trajín de los vehículos de servicio público. Se ve mucha suciedad y una enorme cantidad de puestos de comerciantes informales que deambulan cerca de ese centro de abastecimiento, que en 10 años ha crecido descomunalmente.

El comercio informal ha ocupado el espacio público de la ciudad de los anillos, tanto veredas y áreas verdes como calles, debido a que los vendedores ambulantes ven grandes beneficios el asentarse en la calle antes que pagar una patente para expender sus productos en un puesto dentro de un mercado. Además, siempre hay gente que les compra.

Las calles aledañas al mercado Los Pozos, del Abasto, la rotonda del Plan Tres, la avenida principal de la Villa Primero de Mayo, la avenida Cumabi, La Cuchilla, Siete Calles, son algunos de los 27 lugares conflictivos que la municipalidad ha identificado con asentamientos fijos de vendedores callejeros que han tomado el espacio público, explicó el secretario de Defensa Ciudadana, José Negrete.

Normas incumplidas
En la urbe se nota la ausencia de la autoridad municipal para que haga cumplir las decenas de ordenanzas restrictivas. Las áreas públicas han sido tomadas sin piedad por los gremiales, que las han transformado en verdaderos mercados persas, donde en espacios pequeños, y muchas veces insalubres, se ofrece ropa, comida y otros artículos de primera necesidad.

El mismo desorden se nota en los mercados La Ramada, otro de crecimiento descontrolado; Siete Calles, Abasto y Mutualista, situados dentro del cuarto anillo; así como La Cuchilla, Coarcos, Los Pocitos, El Bajío, El Mechero y otros en los distritos más alejados.

Las ferias itinerantes son otras concentraciones de comerciantes que causan caos en los barrios, siendo la más conflictiva la de la ropa usada de la avenida Cumabi, también conocida como ‘shopping Cumabi’, en la Villa Primero de Mayo, donde cada jueves el tráfico vehicular se ve perjudicado en las avenidas Cumabi, General Campero y Tres Pasos al Frente.

Generación de conflictos
Santa Cruz de la Sierra es la ciudad de las oportunidades y por ello florece toda clase de comercio.

Para el economista Javier Paz, si los vendedores abundan es porque la demanda existe y satisface una necesidad de parte de la población. “La informalidad de los vendedores se da porque los costos que impone el Estado para ser legal son muy altos, mientras que los costos por infringir los requisitos formales son muy bajos”, explicó.
Como doña Lola Martínez, son miles los vecinos que hacen sus compras en los puestos informales en las calles Caballero, 6 de Agosto, Quijarro, Campero, Suárez Arana y otras de Los Pozos, perjudicando a los gremiales que gastaron $us 13 millones en construir un edificio, el cual ha quedado casi anulado en medio de miles de ambulantes.
“Estos vendedores están matando Los Pozos con su competencia desleal, por ello pedimos a las autoridades municipales que den cumplimiento a la ordenanza 062/2002, la que prohíbe asentamientos a 100 metros del edificio. Los gremiales llevados en 1998 al mercado Mutualista regresaron y siguen creciendo en número”, reveló Joel Rivas, dirigente de la Asociación 26 de Noviembre.

Los vecinos de la zona también están descontentos porque es casi imposible entrar a sus viviendas. “Hemos optado por no tener vehículo porque es imposible tener los garajes despejados”, anotó Mirian Parada, una farmacéutica.

En el otro extremo de la ciudad, en la avenida Moscú, el mercado de la zona ha crecido tanto que enoja a los vecinos, los cuales han pedido a su dirigenta, Julia Céspedes, que es concejala suplente de Franz Sucre, que no permita que siga el desorden. “No sé de dónde han obtenido una autorización unos venteros de llantas que intentan construir sus puestos en una acera del cementerio La Cuchilla, originando un conflicto porque el vecindario no quiere más comerciantes por la zona”, explicó Céspedes.

También hay descontentos con la realización de la feria de la Cumabi, porque el tránsito de vehículos se paraliza desde las 22:00 del día anterior.

Según uno de los fundadores de la Villa Primero de Mayo, Wálter Ruiz Vargas, esta feria no beneficia a los vecinos. “Pido a las autoridades que vengan los viernes, después del ‘shopping’, para que vean que queda todo un basurero”, expresó.

Mercado insalubre
La pelea entre el Gobierno y los gremiales del mercado modelo del Plan Tres Mil por la posesión del predio de ese centro solo perjudicó a los vecinos de El Mechero, que piden a gritos que la municipalidad les construya la doble vía en cuatro avenidas con sus respectivos canales de drenaje, pero el malsano mercado callejero de la rotonda no se lo permite