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El olor de cuerpos en descomposición inunda todo el sector de Puente Armas, mientras a un lado del camino yace el cuerpo sin vida de Gonzalo Zepita Villca, un abogado de 29 años que estaba viajando a su pueblo, Palos Blancos, con su pareja. Es el cuerpo número 16 que hallaron las familias y rescatistas ayer a las 10:30.
Los gallinazos o aves de rapiña que vuelan en círculos confirman que hay cuerpos sepultados.

Las familias piden ayuda, pero ya nadie los escucha ni los colabora, por eso decidieron trabajar solos, contratando gente y pagando peones.
Luis Zepita, padre de Gonzalo, comentó que incluso acudieron a “curanderos” (videntes), que le dijeron que su hijo estaba enterrado en el lugar. “Él ha dicho: ‘está por ahí, busquen’. Al principio nos decía que estaba vivo, por eso nos afanamos y esta mañana hemos encontrado su cuerpo”.

Julia Villca, la madre, llora desconsolada frente al cadáver de su hijo mayor al que hizo estudiar Derecho y trabajaba en La Paz. “No tenemos ayuda, queremos enterrarlo donde vivimos”, dice para luego romper en llanto.

Centenares de vehículos pesados y livianos están a ambos lados de la carretera esperando el paso. Unas 20 cisternas cargadas de combustible y otros camiones con mercadería esperan su turno para seguir su viaje. 
Abajo, a unos 400 metros y a orillas del río Coroico, dos grupos de personas caminan y hacen ademanes como queriendo extraer del agua y la tierra los cuerpos de sus seres queridos que fueron tragados por el desplome del cerro y que sepultó nueve vehículos aproximadamente.

Ya no se divisan conscriptos de las FFAA, bomberos o voluntarios; los dolientes afirman que son familiares de 12 desaparecidos cuyos cuerpos están bajo toneladas de tierra.
Vania Vargas Quispe (10), Ángela Calle Cruz (8), Keila Calle Cruz (5), Gustavo Salcedo Molina (39), Alfonso Cusi Tarqui (43), Mario Poma Aliaga (43), Angélica Quispe Mamani (43), María Quispe Mamani (48), Sonia Tinta Quispe (9), Kevin Ilaquita Titirico (21), Natividad Mamani de Villca (57) y Mabel Tola Barrera (29) son los nombres de la lista.

Al caer la noche, encontraron otro cuerpo en el puente Santa Fe, a 40 km del derrumbe. Hasta el momento la tragedia ha provocado 
 82 víctimas, entre heridos, fallecidos y desaparecidos.

La suerte de los heridos está en manos de las autoridades y del seguro que cubre a los autos. 
Si las familias están buscando a sus seres queridos abajo, arriba, a orillas del camino, están los propietarios de los vehículos, que buscan la forma de sacar los fierros retorcidos.

Celia Machaca es dueña de un camión que era conducido por su esposo, quien el día de la tragedia fue auxiliado por su ayudante, Tomás Solico. El ayudante lo sacó en medio de la tierra, pero el camión quedó sepultado. La mujer logró sacar su motorizado, y para ello tuvo que pagar a empresas particulares.

El testimonio de las familias es concluyente, nadie ayuda. Ellos se dan modos para seguir buscando los cuerpos de sus seres queridos, mientras el terreno húmedo sigue cediendo y se producen pequeños derrumbes de rato en rato.

La vía fue habilitada

Doce horas después de recibir la orden de trabajar con maquinaria pesada, la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) despejó una parte de la única vía que comunica el norte paceño con la sede de gobierno y permitió el tránsito de los vehículos que están varados en el sector.

Cisternas, camiones con mercadería y pequeños vehículos esperaban su turno para ingresar hacia Caranavi; mientras en el otro lado, centenares de camiones con frutas y madera, esperaban su turno para salir hacia la capital.
La ABC informó de que desde hoy se trabajará hasta las 17:00 y después se permitirá el paso controlado de los vehículos.

“QUEREMOS ENCONTRAR EL CUERPO DE NUESTRA HIJA PARA DORMIR EN PAZ”
Santiago Mamani y Blanca Quispe, padres de Vania, la niña de 9 años que desapareció tras el deslave del sábado, están desesperados porque no encuentran los restos de su única hija.

“Llevamos varios días sin poder dormir ni comer, pensando en nuestra hija”, dijeron.

Blanca relató que junto a su hija estaba de viaje de vuelta a Alto Beni, después de hacer compras en La Paz. Viajaban en un minibús rojo. En la madrugada del sábado, el vehículo, como otros en la carretera, tuvo que quedarse varado en el sector de Puente Armas, pues las lluvias habían ocasionado derrumbes.

Amaneció el sábado y la lluvia continuaba. No parecía haber mayores peligros. Incluso había personas que vendían comida a los pasajeros que dentro de los vehículos esperaban a que se despeje la ruta.

De repente llegó la mazamorra. Blanca recuerda que ese momento solo vio que salpicaba el agua y un gran ruido, como el sonido de las calaminas. La tierra había arrastrado al minibús cerca al río e impactó contra una peña. Blanca logró salir del fango. Vio cómo otro pasajero, ensangrentado intentaba salvarse. Ella gritaba por su hija. Se armó de fuerzas para buscarla entre el fango en el minibús, pero no había.

Llegaron a ayudarla. Ella quería seguir buscando a su hija, pero ya no tenía fuerzas. Fue sacada del lugar, le decían que debía seguir luchando para salvarse. En llanto, rogó que le ayuden a encontrar a su hija, pero la niña no fue hallada.

GOBERNACIÓN CALIFICA DE “RIDÍCULO” Y “TONTO” EL PEDIDO DE DECLARATORIA DE EMERGENCIA EN EL BENI
La Gobernación del Beni descartó la declaratoria de emergencia departamental en esa región para atender a los municipios afectados por el desborde de ríos e incluso consideró que es ridículo ese pedido.

“En este tipo de situaciones lo que tenemos que hacer es sumarnos para trabajar, no hacer pedidos ridículos”, dijo Cristian Cámara, director del Centro de Operaciones de Emergencia (COE) de la Gobernación.

Esta respuesta surgió después de que el asambleísta por la provincia Ballivián, Luis Fernando Roca, demandó al gobernador Alex Ferrier la declaratoria de emergencia, porque considera que sigue siendo preocupante la situación del Beni.

“Hemos solicitado al gobernador que declare emergencia departamental (...) y no hemos tenido respuesta favorable, pero lo más preocupante es que aún hay alerta naranja por lluvias (en las provincias) Ballivián y Moxos, si bien las aguas están bajando, se necesita medicamentos y vituallas”, afirmó Roca.

El desborde de ríos afectó con mayor intensidad a San Borja, donde más de 3.000 familias fueron damnificadas, pero también la afectación llegó a Reyes, Rurrenabaque, Santa Rosa y Loreto.

Según el Viceministerio de Defensa Civil, actualmente se registran 5.659 familias afectadas, 2.039 familias damnificadas, 59 viviendas destruidas, 18 personas fallecidas y 12 desaparecidas en ocho de los nueve departamentos.