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El municipio de San Borja, en Beni, se convirtió en la segunda región donde fueron suspendidas las clases por las inundaciones, aunque la paralización de las actividades escolares se ejecuta en el área rural, en los barrios aledaños al río Maniqui.

Por su lado, en Cobija, Pando, el desastre del río Acre dejó huellas en la población y el Gobierno prepara un plan para normalizar las labores en la capital pandina. En esa región, se garantizó las elecciones subnacionales y se adicionó Bs 107.000 al presupuesto de las justas.

El responsable de la Unidad de Riesgos del municipio de San Borja, Miguel Antelo, informó a EL?DEBER de que existen cerca de 500 familias afectadas por la crecida del río Maniqui. Hasta ayer, dijo, fueron evacuadas 90 y se pidió cooperación al Gobierno para entregar ayuda a los damnificados.

“Las comunidades de abajo se encuentran desbordadas y hay más de 500 familias afectadas. En esas comunidades se suspendieron las clases, pero en el área central continúan las labores escolares, pero si el desborde crece se suspenden de inmediato”, afirmó Antelo.

La situación en Cobija
En Cobija, la población poco a poco intenta superar el desastre que dejó el río Acre. Existen calles donde pasó la inundación, pero hay barro y malos olores que pueden dañar la salud de la ciudadanía.

El viceministro de Defensa Civil, Óscar Cabrera, detalló que hay 1.148 familias damnificadas que continúan recibiendo ayuda en la capital pandina, mientras que a escala nacional existen cerca a 22.000.

La autoridad explicó que el nivel del río Acre descendió, por lo que en algunas zonas de Cobija se inició al proceso de restauración. La ministra de Salud, Ariana Campero, dijo que la instancia que dirige instaló puestos de control sanitarios para la atención a los damnificados