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Se respira un ambiente de fiesta en los alrededores de La Bombonera. Todos expectantes por el duelo entre Boca Jrs. y Palmeiras, que se enfrentarán hoy (20:45 hb) por la primera semifinal de la Libertadores con el foco de todo un país puesto en la presencia del boliviano Carlos Lampe, que espera su chance para debutar en el xeneize.

No cabe duda que lo que genera el equipo del mellizo Guillermo Barros Scheletto es algo impresionante y eso lo pudo comprobar DIEZ desde las mismas entrañas del barrio de la Boca, donde un ambiente de tranquilidad se vive por el día, y otro - más tenso- por la noche. Pero el sentimiento por el azul y oro es el mismo y para los fanáticos esta noche el objetivo es único: lograr una victoria.

La tarea no es sencilla. Enfrente está Palmeiras de Brasil, que ha ganado todos sus partidos fuera de casa en esta Copa, incluido el duelo que tuvo ante este mismo Boca, pero por la fase de grupos, donde los paulistas casi dejan al borde de eliminación al coloso argentino debido a una pésima actuación del entonces titular Rossi.

Esta vez, ante el mismo rival y en la misma cancha, el portero tratará de redimirse, aunque un error lo puede sepultar. Tranquilo espera en el banquillo Lampe, que se ha esforzado al máximo desde el primer día que pisó Casa Amarilla.

En ese sentido, Guillermo conoce bien la mística copera del xeneize y tratará de transmitir esa pasión a sus jugadores para la batalla de hoy. Sobre todo al portero Agustín Rossi, que será titular. Su buena tarea ante Rosario Central por la Superliga dejó conforme al DT, que dudaba en ratificar al joven porteño o jugársela por Lampe, finalmente decidió darle su respaldo al reemplazante del lesionado Esteban Andrada.

Más allá de la decisión final del técnico, la relación del hincha con Rossi está desgastada. En todas las encuestas realizadas por los medios fue superado por goleada por el ‘1’ de la Verde y sus falencias en el juego aéreo le pueden dar la chance a Carlos Emilio de atajar en el Allianz Parque, de San Pablo.

Este choque se ha convertido en uno de los clásicos del torneo, históricamente con Boca amargando a los brasileños en la era del ‘Virrey’ Carlos Bianchi. Pero de un tiempo a esta parte los equipos brasileños han sido el ‘coco’ de los bosteros en las definiciones. El mismo River, acostumbrado a perder con el xeneize, ha logrado volcar la tortilla y ponerse como favorito al título, por delante de su eterno rival.

Fuera de todo, hoy La Bombonera latirá más fuerte que nunca. La presencia de 49.000 espectadores está garantizada. Solo un puñado de brasileños estará en la bandeja superior del estadio alentado a los paulistas de Luiz Felipe Scolari.

El reloj sigue su curso, las horas parecen una eternidad. El mundo Boca vive expectante a la espera de un triunfo del equipo de sus amores, que los ponga a tiro de la final.

Además, se espera un recibimiento especial para los futbolistas que saltarán al gramado. Una fiesta sin precedentes, que espera ser coronada con los tres puntos y, si se puede, con el arco en cero pensando en la revancha.