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Después de más de un lustro de estancamiento, el sector maderero comienza a cobrar fuerza y sale en busca de nuevos mercados, ya que los tradicionales (Estados Unidos y Europa) cada vez compran menos producto boliviano. En los últimos seis meses han logrado un repunte significativo en las exportaciones.

La Cámara Forestal de Bolivia ha sido clave en este proceso de relanzamiento del sector. Desde que asumió como presidente de la institución, Diego Justiniano se ha propuesto impulsar la apertura de nuevos compradores de madera boliviana. Asegura que pusieron la mirada en horizontes más lejanos.

Nuevos compradores. “En estos primeros seis meses de gestión concretamos negocios con Vietnam, donde se han asegurado contratos de ventas por más de $us 5 millones, que representan el 10% de la actual exportación de Bolivia en madera”, precisó.

La sorpresa es que Cuba está a un paso de convertirse en otro destino para las maderas nacionales. Con el apoyo de la Cámara Forestal están finalizando negociaciones por $us 5 millones con miras a la renovación hotelera. Es un mercado interesante porque se ha propuesto ser el mayor destino turístico del Caribe. Hoy bordea los 5 millones de turistas por año y planean alcanzar los 12 millones en los próximos cinco años. Esto requiere mucha inversión en la renovación de la infraestructura hotelera y la construcción de nuevos hoteles. Los compradores de madera en Cuba son inversionistas extranjeros, pero canalizada por una empresa estatal.

Justiniano remarcó que también lograron abrir mercados en China e Indonesia y trabajan para poder llegar a India con productos nacionales. “Procuramos vender maderas alternativas, como curupaú, sirari, cuchi y soto, que están almacenadas y no tienen demanda. Son muy buenas, pero tienen bajo valor en el país porque fácilmente son sustituidas por madera de Brasil y de África”.

Hay capacidad productiva. Bolivia tiene una gran industria instalada, que debido a la crisis tiene mucha capacidad de producción ociosa, lo que constituye una ventaja porque se puede responder de manera rápida a la demanda. “Es difícil ser competitivos desde países sin mar, pese a no tener salida al Pacífico o al Atlántico, trabajamos para competir, no hay nada imposible, es cuestión de generar ideas, armar las estrategias y conseguir los volúmenes de ventas adecuadas. Es cuestión de ponerle creatividad”, dijo Justiniano.

En la búsqueda de nuevos mercados han encontrado que países competitivos como Vietnam compran madera por un valor de $us 1,5 billones. Bolivia apuesta a vender a mediano plazo en ese mercado $us 30 millones

Hubo un tiempo duro. Después de casi seis años se ha logrado una balanza comercial positiva, ya que el sector maderero creció un 12% en comparación con el semestre del año pasado. El cambio en el control y la regulación del sector llevó a la crisis a las industrias, pero los obstáculos fueron subsanados en negociaciones entre la Cámara Forestal y la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT). Ya se superaron las trabas y hoy los madereros creen que su mayor desafío es vender, ser competitivos afuera. Tienen un camino claro para trabajar de manera sustentable.

Justiniano considera que la Cámara juega un rol importante, por eso se ha propuesto “llevar de la mano a los asociados a la apertura de mercados. Ya hemos realizado tres misiones comerciales. Una fue a Asia, otra a Europa y Cuba. Planeamos que hasta fin de año podamos hacer dos más a Asia y Cuba. Estamos muy activos buscando revertir la situación negativa del sector”.

La industria forestal maderable mueve $us 300 millones por año en el país. Genera unos 70.000 empleos directos y otros 140.000 indirectos, especialmente en el área rural en Santa Cruz, Beni, Pando y La Paz.

Diego Justiniano asumió la presidencia de la Cámara Forestal de Bolivia en febrero. Impulsa la apertura de nuevos mercados para la madera.