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Los mercados distritales que la Alcaldía entregó en los pasados años están vacíos y aún no logran consolidarse. EL DEBER recorrió dos de estos centros de abastecimiento zonales y pudo evidenciar que no hay comerciantes, ni compradores y que los pocos gremiales que están allí no logran juntar recursos ni para pagar los servicios básicos del lugar.
“Aquí comenzamos más de 200 comerciantes. Pensamos que las cosas saldrían bien y que podríamos beneficiarnos con esta obra, pero ahora, después de cuatro años de inaugurado el mercado, solo estamos unos 40”, contó Nelson Vera, que tiene un puesto en el mercado Noel Kempff Mercado, en la Radial 10 y séptimo anillo.

Según Nelson, hubo meses en los que su ganancia no superó los Bs 50, es decir, menos de la mitad de los Bs 120 que necesitan para pagar por la luz, el serenazgo y el agua.

Así como él, Ruth Gómez y Sara Téllez se quejaron por lo que viven en este centro comercial, que fue edificado al lado de otro mercado del mismo nombre, que debía integrarse al nuevo módulo, situación que no ocurrió.

Al otro lado de la ciudad, en la zona de la Pampa de la Isla, el mercado distrital El Trillo sufre la misma situación. Allí la mayoría de los puestos están cerrados y en los poco más de 40 minutos que conversamos con los pocos gremiales que arriesgaron su capital para instalar sus puestos, solo un par de clientes se acercaron para preguntar por verdura y carne.

María Hermen, Victoria Loayza, Carmen Gilnet, Sonia Ríos y Claudia Zelada tratan de hacer frente a la adversidad y aunque cuestionan la forma en que estos mercados fueron construidos, esperan que la gente vaya al lugar y así puedan generarse recursos.

Modificaron el espacio
Todos los comerciantes que conversaron con EL DEBER, criticaron la edificación de los mercados, ya que aseguran que fueron hechos solo a criterio de la comuna.

Ante esto y para tratar de atraer clientes, los gremiales han construido casetas improvisadas en otras áreas del lugar para tratar de atraer clientes y subsistir