Autoridades guatemaltecas comenzaron a estudiar la reubicación de sobrevivientes del trágico alud que la semana pasada provocó al menos 131 muertes en una empobrecida localidad de Santa Catarina Pinula, prácticamente sepultada por el deslave y donde los socorristas aún buscan a 300 desaparecidos.

El secretario ejecutivo de la estatal Coordinadora para la Reducción de Desastres (Conred), Alejandro Maldonado, dijo que varias instituciones del Estado comenzaron a trabajar para evacuar totalmente a las personas que se resisten a abandonar el lugar del desastre.

La noche del jueves, un dantesco deslave de tierra arrasó con unas 125 viviendas en el municipio de Santa Catarina Pinula (este) con el saldo trágico de 131 muertos y 300 desaparecidos, según el más reciente recuento de víctimas.

"Se está haciendo un censo para registrar a las familias que serán beneficiadas con el traslado a un lugar seguro", afirmó Maldonado en rueda de prensa.

Cientos de socorristas retomaron este lunes la búsqueda de víctimas entre los escombros del desastre, en condiciones difíciles por las lluvias que golpearon la zona del entorno capitalino.

Sitio inhabitable

Maldonado recordó que la zona ya había sido declarada de alto riesgo por las autoridades de protección civil, por estar asentada entre altas laderas y cercana a un río.

En noviembre y diciembre pasados, la Conred emitió unas recomendaciones a la municipalidad en las que advertía que debía impedir "el desarrollo, incremento y ampliación de viviendas o infraestructuras" en el lugar por la socavación y erosión de la tierra, así como el paso de un río por el lugar.

"Por ley está prohibida la inversión pública y privada en el lugar, por lo que no podríamos legalmente realizar la reconstrucción de ese sector ni rehabilitar servicios como agua potable, drenajes y energía eléctrica", insistió.

Los operativos de rescate

Aunque ya se superó el periodo de 72 horas vitales para recuperar sobrevivientes, la operación de rescate continúa salvo que lo impidan las lluvias, el aumento del cauce del río que pasa por el lugar u otras condiciones adversas en el campo.

En el lugar del siniestro, los fuertes olores por los cuerpos en descomposición obligaron a los socorristas a utilizar mascarillas para evitar también la propagación de enfermedades.