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La tricolor boliviana que por nueve años ondeó en la República Democrática de Haití ya no lo hará más. Los últimos 205 pacificadores que Bolivia tenía en el país caribeño retornan a la tierra que los vio nacer con la satisfacción del deber cumplido.

Como ellos, cada seis meses desde septiembre de 2006, 205 compatriotas contribuyeron con la pacificación de Haití, país que fue intervenido por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2004 debido a un enfrentamiento armado que obligó al entonces presidente Jean Bertrand Aristide a irse al exilio.

“¡Bolivie! ¡Bom bagay!”, que en español significa “Boliviano, buen amigo”, era normal escuchar a los haitianos gritar en creole cuando los connacionales pasaban por las calles a bordo de sus blindados o camionetas, ya sea para brindar tareas de seguridad en la prisión de Puerto Príncipe, capital de la isla, o para realizar puestos de control al tráfico de armas, como también al participar de la entrega de agua, comida y atención a los enfermos.

Pierre Hubin, haitiano que trabaja como traductor, llama “hermanos” a los bolivianos, incluso hasta se sabe la cueca “Viva mi patria Bolivia”.

Nunca olvida el denuedo con el que se entregaron los compatriotas en la búsqueda y rescate de víctimas por el terremoto que, en 2010, dejó 316.000 muertos, 350.000 heridos y más de un millón y medio de personas sin hogar, según las cifras oficiales ofrecidas por el gobierno un año después de la tragedia.

El cementerio de la capital haitiana que fue afectado por el sismo hasta ahora no ha sido reconstruido. Pierre califica de lento el proceso de levantamiento de su país tras el devastador terremoto y cree que la salida de la ONU, fijada para el 15 de octubre, será un retroceso.

Y es que Hatí, el más pobre del continente americano, aún se enfrenta a problemas de higiene; hay varias calles del centro de la capital convertidas en basurales y familias viviendo en condiciones paupérrimas.

Pese a ello, la ONU considera que ya es momento de que los gobiernos democráticamente elegidos tomen las riendas del país y se hagan cargo de su futuro.

Despedida a los bolivianos

Autoridades del Alto Mando Militar de Bolivia y el ministro de Defensa, Reimy Ferreira, asistieron este martes al acto de despedida de las tropas bolivianas en Haití, donde también estuvieron representantes de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah) y del Gobierno haitiano.

En pleno mediodía del martes, con un sol abrazador y una temperatura que sobrepasaba los 40 grados, típico del Caribe, los boinas azules entonaron el himno de Haití en creole, como símbolo de hermandad, seguido del de Bolivia.

El ministro de Defensa de este país, Lender Renauld, les agradeció la predisposición, la solidaridad y la disciplina. Lo mismo, el segundo comandante de Fuerza de la Minustah, Jorge Peña Leiva, que además resaltó que la única banda militar con la que contaba la ONU en la isla caribeña, era la boliviana.

Desde 2006 hasta la fecha, el país ha desplazado 3.108 militares y profesionales civiles a Haití, de los cuales 179 fueron mujeres. Bolivia, con el retorno de los 205 pacificadores, cierra su participación en las Misiones de Paz de la ONU; sin embargo, dijo el ministro Ferreira, se espera pronto enviar militares a otros países en situación de conflicto, como es el caso de Mali, Sudán y República Centroafricana.