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Una de las referentes de la literatura boliviana en el exterior fue invitada del encuentro en Cochabamba. La cruceña, cuya ponencia es una reflexión sobre los derroteros de la ciencia ficción en este siglo, llegó al encuentro con la novedad del premio que ganó la adaptación al audio de su novela 98 segundos sin sombra en los Voice Arts Awards y la publicación de una selección de cuentos con la editorial Yerba mala cartonera.

¿Cómo fue escuchar tu novela en versión audio y qué te pareció que gane en los Voice Arts Awards?
Me pareció algo natural, en el sentido de que su estructura narrativa tiene mucho de confesional, de entrar por el oído. Storytel es la plataforma que compró los derechos de 98 segundos sin sombra. En enero me pasaron varias muestras de voz, muy bellas, pero que no me convencían porque esta novela es una novela de ‘voz’ precisamente. Luego supe que la voz de Daniela Sierra era la que quería para el personaje. Por eso me alegra tanto este premio que le han dado a la artista, pues lo siento muy personal.

¿Es Genoveva el personaje que más se acerca a tu idea de estructura confesional?
Creo que sí, porque es una voz joven que narra desde ese lugar incierto, sin garantías, que es la inocencia y eso predispone una apertura al mismo nivel en el corazón del que escucha.

¿Por qué decidiste hablar de ciencia ficción en el Encuentro de Escritores Iberoamericanos de Cochabamba?
Hace años que no participaba de este encuentro y me ilusiona y energiza mucho el tipo de público que asiste, la dinámica con que se desarrollan las conversaciones. Me apasiona hablar de ciencia ficción y de las ideas largamente pensadas sobre el tópico.

Tu aproximación a la ciencia ficción nos lleva a la novela Helena 2022. ¿Cómo se ha desarrollado tu mirada sobre el género desde entonces? Creo que en esa novela juvenil ya está la semilla de lo que me convoca ahora. La sensibilidad y la mirada de Galileo Galilei significó también la ambición de nuestra subjetividad humana por anclarnos en esa gran otredad y ese es el gran tema de la ciencia ficción: la búsqueda incansable de lo alternativo.

También está el libro con la Yerba mala cartonera, Tun tun tun ardía tu corazón…
Seleccioné cinco cuentos, en realidad tres cuentos y dos crónicas, para componer un libro breve de cuya intensidad. Sin embargo, se cifrará un panorama de mi narrativa de los últimos años. Seleccionar de entre la propia narrativa algunos textos es una tarea de revisión interesante, un detenerse para mirar el tipo de camino que uno ha venido haciendo y ese es también el valor afectivo de este libro cartonero. Este semestre estoy enseñando Escritura Creativa en Español y mis estudiantes escritores están produciendo también sus libros. El cartón ahora también está desafiado por otros soportes, como el audiobook y entonces surge la pregunta: cómo mantener lo ‘artesanal’ en esa esfera?

¿El audiobook se puede constituir en una mejor alternativa al ebook?
Ya hemos visto que ningún soporte niega al otro. Creo que más que una discusión sobre los soportes, tendríamos que preguntarnos para quién podría constituir una alternativa, cuándo, en qué esferas culturales. Comprender eso puede hacer que la producción literaria llegue mejor y que además se involucre en los catálogos literarios textos muy ricos y valiosos y que suelen quedar fuera de las preferencias editoriales.

A la hora de dar una mirada atrás, ¿cómo ves el camino recorrido y lo que se viene?
Este año fue particularmente único, difícil, trágico, y a su manera hermoso. Mi hermano menor murió y eso constituye un detenerme a mirar no solo lo recorrido en la escritura, sino en la totalidad de la vida. Me mudé del trópico de Florida a Ithaca. Se trata de un doble duelo. El duelo es eso: una simbología lenta del mundo perdido. Seguramente lo que viene será continuar haciendo esa tarea, la de la simbolización, en mi escritura. Porque la escritura es la vida.