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Bañado Norte, un conjunto de barrios ribereños que conforman el sector de mayor pobreza en Asunción donde sus pobladores se dedican al reciclaje de basuras o a la pesca en el cercano río Paraguay.

Los vecinos aguardan la visita del papa Francisco, prevista para el 
domingo 12 de julio
, como si de "un milagro" se tratase, aunque 
lamentan el poco tiempo que tendrán para comentarle sus problemas.

Francisco se reunirá con algunos de sus vecinos, visitará la pequeña capilla de la comunidad y pronunciará un mensaje en la modesta cancha de fútbol del barrio.

El dirigente vecinal Francisco Rodríguez dijo que el pontífice escogió este lugar porque "es un papa que mira a los pobres" y añadió que el "milagro" de su visita encierra "la gran oportunidad de que el barrio mejore".

De hecho, la llegada del papa es la que ha provocado que se realicen trabajos de mejora, como reformas en las instalaciones del centro de salud y drenaje en unos caminos siempre proclives a las inundaciones del río Paraguay, en un barrio tradicionalmente abandonado por las autoridades municipales.

El sacerdote español Francisco Oliva, que trabaja desde hace décadas en el barrio se lamentó por la falta de tiempo para transmitirle al Pontífice todos sus problemas. Es "una lástima" que en la visita de un papa "sensible a los problemas de los pobres" no haya tiempo para que pueda mantener una "interlocución real" con ellos.

María García, dirigente social de la Coordinadora de organizaciones
sociales de los Bañados, fue designada para representar a los vecinos ante Francisco en un discurso de apenas cinco minutos. "Los Bañados sólo existen para el Gobierno para las cuestiones electorales, cuando los políticos están necesitados de votos. Esperamos que la visita del papa sirva para hacer visibles los problemas que atraviesa el Bañado", expuso García.