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Está finalizando la quinta temporada de Bailando por un sueño, aún no sabe si la convocarán para el nuevo programa de Red Uno, pero mientras tanto encamina un segundo proyecto gastronómico que estará listo en marzo; ha diseñado su primera cartera, invitada por la marca Kiara, y de vez en cuando se las da de campesina apoyando a su madre en una empresa de fumigación y siembra.

Verónica Larrieu no sabe si permanecerá en la TV, su pasión, pero nada la detiene. Dice que sentimentalmente está sola y que el tiempo no atenúa su encandilamiento con la política.

Te animás a emprender en una época revoltosa...

Si uno no apuesta por su país, especialmente en momentos malos, cuando más se necesita creer, terminaremos peor. Obviamente hay riesgo, pero tengo la seguridad de que es momentáneo. No es la primera vez y no somos de los países que se quedan sumergidos.Suena a certeza.

No, simplemente me baso en lo que pasó con febrero y octubre negros, y sin embargo Bolivia se recompuso. A mí me tocó en La Paz, centro del sismo. El país volvió a ponerse de pie.

¿Dónde queda la ‘tele’?
Factor X es el nuevo formato del canal. Todavía no he hablado, no he definido nada para el próximo año, pero sé que no puedo dedicarme a la tele al 100%. 

¿Si te hablan para Factor X?
Habría que ver dónde encajaría porque si es un reality de canto imagino que uno debe tener conocimiento de ese tema.

¿Ser empresaria es tu prioridad?
Si voy a emprender algo, la mayor parte de mi atención tiene que estar en eso, especialmente al principio. Ahí me topo con el dilema entre lo que tengo que hacer y lo que me apasiona, la TV.

¿Tu formato favorito?
En los que puedo ser. En el Bailando puedo decir lo que quiero.

¿No te obliga la producción a buscar pleito?
A mí no. Hay personajes dentro de la mesa del jurado, cada uno tiene un rol, en mi caso no porque mi perfil es otro, estoy ahí para ser yo nomás.
La nueva Verónica es como la Ximena Zalzer de hoy, más dispuesta a responder.
Uno va creciendo y se da cuenta de muchas cosas.

¿El formato te obliga a dar explicaciones?
Puede ser…antes de estar en el Bailando, y creo que por eso mismo acepté ser parte, ya estaba con la mente un poquito más abierta, Va más por el tema de las experiencias de vida, te volvés ‘descomplicada’, ya no te estresás si no vale la pena, dejás de dar importancia a lo que te resta.

¿Qué te resta?
Por ejemplo, las redes son mal utilizadas por muchas personas que descargan sus frustraciones y resentimientos. Las críticas están bien, pero me entristece, no por mí, sino por quien lo hace, la manera de hacerlo, los insultos y el  odio, y sabés que no te odian porque ni siquiera te conocen. Es como si, al insultar, el comentario tuviera más fuerza; sin embargo dice más de quien lo escribe. De tu boca sale lo que tu corazón tiene. No es que yo sea un ejemplo de vida, pero la gente tiene que aprender a ver cualidades en los demás, no a tumbarlos.

Si no sos un ejemplo, ¿qué pudiste hacer mejor?
Siempre pudimos hacer mejor muchas cosas, pero dentro de todo hice lo mejor que pude. La vida de nadie es fácil, a todos nos tocan problemas, lo único realmente valeroso que hice fue no darme por vencida y volver a intentar; no creo que yo tenga muchos méritos más allá de eso. Soy una persona común, trato de ser una mejor versión de mí misma cada día, de ser la mejor madre posible. No me gusta demostrar si la estoy pasando mal porque no es asunto de nadie; estoy para tratar de dar alegría o ayudar.

¿Por qué hay gente de farándula con roles?
Porque la farándula necesita esos personajes.

¿Verónica y Ximena Zalzer se dan el lujo de la sinceridad?
No podría decirlo yo, imagino que somos bendecidas porque no se nos exige, no estamos encasilladas en un guion.

¿Aduladas de Hans Cáceres?
Para nada, creo que es porque la gente se ha dado cuenta de lo auténticas que somos y nos quiere así. Es que no les vamos a funcionar como show, pero la farándula también necesita personajes, porque si todo es paz y amor, se vuelve aburrida. La gente critica, pero siendo sinceros, consume. Quizás el rato que deje de haber consumidores el formato deje de funcionar.

¿Eso es bueno o malo?
Cada quien elige, nadie te obliga.

¿Es hermético tu círculo?
Solo pido que sean leales y sinceros. Detesto la falsedad. Sé que mi entorno más cercano es mal visto porque por fotos se nos debe tachar de superficiales, pero nadie sabe lo que sentimos ni lo buenas amigas que somos. Tienen derecho a querer ser lindas, no a todo el mundo le gusta sacarse fotos fea, pero más allá de eso, nadie imagina lo hermosas que son por dentro.

¿Qué te parece el rol de las plataformas femeninas?
Me parece espectacular el protagonismo que tienen, demuestran que cada vez se atreven a más. La mujer de antes siempre iba detrás de un grupo de hombres y este tema ha sacudido al país.

Hay críticas de feministas.

No me gustan los grupos que se proclaman feministas y lo digo de frente, no todas, pero algunas disfrazan sus frustraciones porque una feminista se supone que apoya a otra mujer; sin embargo, ellas atacan a la misma mujer y eso es falso feminismo.

Recurrir a aspectos raciales o sociales me parece rústico, de cavernícola, eso sucede cuando no hay argumentos, cuando uno quiere hablar porque tiene un hueco en la cara, en momentos cuando más bien deberíamos ser las principales exponentes de la igualdad y de aceptar que este país es de bolivianos, no de rubios ni de mestizos, ni de morenitos, tenemos los mismos derechos sin importar si somos rubias o pelo negro. Siempre que se quiere figurar, que se busca protagonismo, se usan estos recursos.

¿Te gusta la política?
Me seduce, pero no he encontrado el momento, si te metés tiene que ser con total entrega porque el país necesita a gente comprometida.

¿Y si te hablan ahora?
Habría que verlo, depende quién, en qué y cómo, porque tampoco me gustaría ir a hacer papelones, no todos los cargos en política son iguales.

¿Creés en la independencia de los medios ahora?
Es complicado, más bien creo que es un momento en que los medios tienen más cuidado que nunca, no solo ellos, todos.
La política expone más en redes sociales.

Nuestros gobernantes no son políticos, solo son personas en el poder. El verdadero político está preparado para que lo amen y lo odien. Acá pierden el control rápido; la era de las redes hace que reciban más palo, se hacen menos tolerantes y debería ser al revés, nadie los obligó a estar ahí, ellos convencieron a la gente de que eran los óptimos.