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Tras una dramática y maratónica votación, la Cámara de Diputados de Brasil aprobó ayer el inicio de un juicio político (impeachment) contra la presidenta Dilma Rousseff, que puede llevar a su suspensión si se aprueba el proceso por simple mayoría en el Senado. La oposición logró los votos mínimos necesarios para abrir el proceso contra la mandataria que, ahora, quedó en manos del Senado.

Por 367 votos a favor, 137 en contra, 7 abstenciones y 2 faltantes, la oposición alcanzó los dos tercios de los votos necesarios para activar el proceso contra la mandataria.

Miles de seguidores del oficialista PT se movilizaron en las calles de las principales ciudades de Brasil con el fin de defender el mandato constitucional de Rousseff. Se temen graves disturbios tras la votación favorable al impeachment.

El líder de la bancada oficialista en la Cámara de Diputados de Brasil, José Guimaraes, admitió la victoria de los partidarios del impeachment contra Dilma Rousseff en la votación de este domingo.
"Los golpistas vencieron aquí en la Cámara", pero "esta derrota provisoria no significa que terminó la guerra", dijo a periodistas Guimaraes.

La apertura de un juicio político de la mandataria del Partido de los Trabajadores (PT) debe ser ratificada aún por el Senado que tiene un plazo de 180 para enjuiciarla. De encontrarla culpable, Rousseff puede ser destituida, tras lo cual asumiría el vicepresidente Michel Temer.

Rousseff es acusada de incurrir en maniobras contables ilegales para maquillar los resultados del Gobierno en 2014 y 2015, modificar presupuestos mediante decretos y acumular deudas y contratar créditos con la banca pública.

La decisión estuvo en manos del pleno de 513 diputados, en el que se necesitaba una mayoría calificada de 342 votos para que el proceso sea remitido a la Cámara alta, que definirá si Rousseff finalmente responderá a un juicio político que le puede costar el cargo.

La votación fue nominal y cada uno de los 513 diputados se manifestó frente a un micrófono, de acuerdo a orden geográfico determinado por la latitud de los 27 estados del país.

Antes de que se iniciara la votación, intervinieron los jefes de los grupos de los 27 partidos representados en la Cámara baja y, en su mayoría, aunque fijaron posición, liberaron a sus parlamentarios para votar de acuerdo con sus propias convicciones.

De esos 27 partidos, solamente siete se manifestaron a favor de la mandataria y anunciaron su voto contra un eventual juicio.

El resto, liderado por los que ostentan tres las cuatro primeras minorías, expresaron su apoyo al proceso, lo que parece ponerle las cosas muy difíciles a Rousseff, quien dependerá de las disidencias internas en esas formaciones para que el trámite sea archivado.

El primer diputado que votó fue Woston Reis, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que manifestó su apoyo al "impeachment".

Esta sesión fue precedida por debates que comenzaron el viernes y se prolongaron en forma ininterrumpida durante casi 43 horas, en las que intervinieron 389 diputados.

Antes de llegar al pleno de la Cámara baja, la acusación fue analizada por una comisión especial, que aprobó un informe elaborado por el diputado instructor, Jovair Arantes, quien recomendó que se apoyara la apertura del juicio político en el Senado.

El instructor reafirmó hoy que "todos los indicios son más que suficientes" para aceptar la acusación, que presenta "hechos graves que atentan contra la Constitución, las finanzas públicas, la responsabilidad fiscal, la transparencia y contra el país".

El Gobierno y la propia Rousseff han calificado el proceso como un "golpe de Estado" y han asegurado que esos actos, si bien pudieran sugerir alguna "falta" administrativa, no suponen un "delito de responsabilidad", que es lo que la Constitución contempla para la destitución de un mandatario.

El antecedente de Collor de Mello

Fernando Collor de Mello, en diciembre de 1989, se convirtió en el primer presidente de Brasil electo por voto popular luego del fin de los gobiernos militares y el regreso de la democracia.

Y, tres años después, también en el primer mandatario en toda la región en ser sometido a un proceso de impeachment por causa de un escándalo de corrupción, el que eventualmente terminó costándole el cargo.

El escándalo estalló en mayo de 1992, con las explosivas revelaciones del hermano del propio Collor, Pedro, quien en una entrevista con la influyente revistaVeja denunció un esquema de lavado de dinero y tráfico de influencias encabezado por el tesorero de la campaña del presidente.