Opinión

Responsabilidad de la ‘locomotora económica’

23/9/2018 04:00

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Santa Cruz se ha ubicado hace tiempo en la cumbre del poder económico de Bolivia. Veamos algunas cifras. De 10 dólares que se generan en Bolivia, tres corresponden a Santa Cruz. En consecuencia, el PIB regional ya superó los 10.000 millones de dólares. De hecho, en la región cada habitante tiene un ingreso per cápita anual de 3.442 dólares, por encima del promedio nacional. El año pasado el PIB del departamento creció un 6,7%, en tanto que el promedio de todo el país fue de menos de un 4,5%. Hace tiempo que la región tiene una expansión de su economía en un promedio de más del 5%.

Hay más todavía. Casi el 70% de las tierras cultivadas en Bolivia están en el departamento cruceño. El 68% de la producción de cereales, el 93% de las oleaginosas, el 43% de los bovinos y el 33% de los porcinos están en Santa Cruz. En hidrocarburos, el 40% de la producción de gas se generará en los campos ubicados en el territorio cruceño.

Y hablando de población. De los 15 millones de habitantes que tendrá Bolivia en el año 2032, la mitad vivirá en Santa Cruz. Es decir, 7,5 millones. La mayor parte, aproximadamente 5,5 millones, residirá en el área metropolitana, según las proyecciones.

Estamos, por lo tanto, ante una situación inevitable. No se puede concebir a Bolivia sin su ‘locomotora económica’. Y no se puede desconocer que Santa Cruz es y será por muchos años el departamento más grande del país, lo que implica oportunidades, pero también riesgos, desafíos y responsabilidades. Alguien dijo en las últimas horas que ser el más grande genera también el reto de ser mejor. Ser la región más poderosa de Bolivia, lleva consigo responsabilidades. La mayor de ellas es cómo dar respuestas a las demandas y necesidades de la más grande y diversa población de la nación.

Ser un polo de atracción de migrantes nacionales y extranjeros implica la responsabilidad de atender nuevos y numerosos problemas. Los que llegan a radicar a Santa Cruz lo hacen atraídos por las oportunidades en una de las urbes que más crece en Sudamérica. Aquí viene una pregunta central: ¿cuánta capacidad tiene la dirigencia para entender y gestionar esta compleja realidad? De otro lado, ¿seguirá el centralismo dando la espalda a la ‘locomotora económica’? ¿Seguirá el centralismo viendo con recelo el desarrollo de un departamento que se forjó con la actitud emprendedora de sus pobladores y a pesar de un Estado que no acompaña esa dinámica?

Son cuestiones sobre las que debemos reflexionar, en las horas precedentes a la celebración de los 208 años de la gesta libertaria cruceña. Estamos a tiempo de detenernos un momento para replantear metas y corregir errores. Estamos también en una buena hora para reforzar las virtudes de un modelo y un estilo de vida que atrae a miles de personas.