Escucha esta nota aquí

Hoy es el Día Mundial de la Vida Silvestre y en Bolivia, en las últimas semanas, se han dado a conocer noticias muy duras concernientes a los animales que viven en sus hábitats naturales: primero fue el caso de la captura de los ciudadanos chinos que tenían en su poder piezas –dientes, pieles y cuernos- extraídas de jaguares, ciervos, serpientes y pejichis, con un valor aproximado de un millón de dólares. Y hace unos días la Gobernación cruceña rescató 150 aves, entre parabas, loros y tucanes, que se presume iban a ser comercializadas en la ciudad.

Ayer, en el Centro de Educación Ambiental, Yanderi Kempff, directora de Recursos Naturales de la Gobernación, a propósito de esta fecha importante, ofreció un balance general de los operativos y trabajos que se realizan con el objetivo de conservar la fauna cruceña. Según este informe, desde el 2013 se han realizado 700 operativos, consiguiendo rescatar a más de 7.000 animales, una tarea que estuvo a cargo del programa de Biodiversidad, la Dirección de Recursos Naturales de la Gobernación y la Policía Forestal Ambiental.

Según Kempff, en la gestión 2018 la Gobernación admitió  214 animales silvestres, de esa cifra, 46 fueron entregas voluntarias, 166 llegaron por decomisos y los dos restantes, rescates.

Largo proceso 
Raúl Rojas, responsable de Biodiversidad de la Gobernación, dijo que las 150 aves que se recuperaron esta semana estaban en unas condiciones lamentables producto del maltrato que les dieron sus captores. “Llegaron con distintas problemáticas de salud: infecciones, heridas y fracturas”, explicó Rojas, quien lamentó que desde que llegaron al refugio del CEA ha fallecido una treintena de estos animales.

Rojas explicó que al ser la mayoría de las aves pichones, presentan deformaciones óseas por los ajetreos que sufrieron. Por ahora las están curando, luego comenzará el proceso de alimentación sostenida. Lo que acarreará un problema, según el funcionario: “El problema de recuperar pichones es que se vuelven dependientes de los humanos y cuando uno intenta devolverlos a su hábitat, lamentablemente muchos de ellos no podrán hacerlo y tienen que volver a convivir con los humanos”, recalcó Rojas. 

El biocentro Güembé y el refugio de Play Land Park son dos de los sitios que mejores condiciones presentan para estas aves, que no pueden volver con sus pares salvajes, según Rojas.

Una nueva casa

En enero, la bióloga Mariana Escóbar y su equipo participaron de un proyecto por el cual trasladaron varias especies del caimán yacaré del tramo carretero Yucumo-San Borja (Beni), ya que con la construcción de esta vía la fauna que la rodea se puede ver alterada.

Escóbar comentó a EL DEBER que movilizaron más de 120 animales, de los cuales 118 eran caimán-yacaré; además, en esta operación se encontraron dos animales de una especie que tiene muy pocos registros en Bolivia, el Paleosuchus palpebrosus. La labor se realizó en dos fases, durante la noche. 

Los reptiles fueron llevados a dos meandros naturales, de propiedad privada. 

Escóbar dijo que lamenta que a pesar de que ellos hicieron un trabajo bastante planificado y cuidadoso, en otros lugares no sea así, poniendo en peligro la subsistencia de los animales. 

Este trabajo lo realizó la bióloga y su equipo, por encargo de una empresa ecuatoriana que ganó una licitación del Ministerio del Medio Ambiente de Bolivia. 

En el mundo

Desde cotorras y guacamayos hasta colmillos de jaguar, aletas de tiburón, tortugas o iguanas. Pese a que el tráfico ilegal de fauna y flora afecta a numerosas especies protegidas en Latinoamérica, se sabe muy poco todavía sobre este grave delito, según advierte Naciones Unidas.
Este tipo de tráfico aúna una enorme biodiversidad con leyes llenas de lagunas y, a menudo, sentencias leves para el daño causado al ecosistema y el gran beneficio obtenido por los criminales.

Un experto de la ONU indicó que algunas ONG sitúan el negocio ilícito global de este tipo de delitos entre 10.000 y 20.000 millones de dólares, una estimación muy conservadora para él, si se incluye también la pesca y la tala ilegal.