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Nació hace 51 años en el cantón La Merced, a unos 80 kilómetros en la ruta a Bermejo. Los primeros cinco años de escuela los hizo en el campo y salió bachiller del colegio Belgrano de Tarija.

Inicialmente se graduó como militar con una beca de la Academia Aérea de San Pablo, Brasil, tras un primer año en el Colmilav de Santa Cruz. Posteriormente obtuvo en la EMI el título de ingeniero en sistemas electrónicos. Ronald Casso Casso gerenta BoA desde que el Gobierno le encomendó diseñar la aerolínea estatal hace diez años. Una mesa bien atendida cerca de la piscina del hotel Cortez fue el marco de un Desayuno con…EL DEBER.

Es un apasionado de la aviación y del básquetbol, deporte que practicó en primera división con el Colmilav, con la EMI en La Paz y en Brasil. Ahora, al mando de BoA, lo juega al menos dos veces a la semana. Su primera carrera la empezó a ejercer como oficial de la Fuerza Aérea, en la especialidad de piloto de combate y de caza. “En Bolivia serví en varias unidades. La primera fue en Cochabamba, luego en La Paz y finalmente en Tarija. Volaba los pequeños aviones jets, pero luego empecé con problemas en la vista, me casé y con mi esposa decidimos buscar otra cosa porque todavía éramos jóvenes. Dejé de volar, hice Ingeniería Electrónica en la EMI y retorné a trabajar en la Fuerza Aérea, en la parte académica, como jefe de carrera, en trabajos de mantenimiento, pero ya no como piloto, sino como ingeniero”.

Sus conocimientos de administración de empresas y de marketing los adquirió en el Tecnológico de Monterrey. Rindió su tesis en México y los profesores que vinieron de ese país a la EMI pusieron énfasis en emprendedurismo. “He estado muy encariñado con la Fuerza Aérea. En 2006 hubo una crisis con el LAB y yo veía mucha fragilidad en el servicio aeronáutico y me atreví a plantear ideas y escribirlas. Uno de los primeros problemas que enfrentó el Gobierno de Evo Morales en 2006 fue la paralización del LAB. En ese momento crearon un comité de crisis. Un día en la puerta de la FAB, el comandante me metió en su auto y me enroló en ese comité. Se resolvió la coyuntura de pasajeros varados y se analizó qué hacer. Ahí salió la idea de que era mejor crear una empresa, y la sugerencia al presidente fue que resultaba mejor crear una aerolínea. Volvimos cada uno a nuestras instituciones y en la Fuerza Aérea tuvimos la idea de hacer algo. Trabajamos ahí con Javier Loza. En ese tiempo yo era profesor en la maestría de la EMI y la idea inicial era hacer con la Fuerza Aérea un proyecto de aerolínea de carga. En octubre de 2007 se crea la empresa y se le otorga un capital de 15 millones de dólares. Era empezar de cero. Nos costó mucho, el equipo de gente que hoy sigue trabajando en su gran mayoría se esforzó mucho, porque no había forma de ni siquiera pagar sus sueldos”.

El 2008 fue para hacer la empresa. Estaban los primeros pilotos con cursos mecánicos, la parte comercial y sistemas de ventas de boletos. “El 8 diciembre llegó el primer avión, el segundo arribó a mediados de enero y en marzo de 2009 conseguimos la certificación de aerolínea con lo que teníamos todo y empezamos a volar el 30 de marzo de 2009 con dos aviones. Comenzamos con 170 personas y al cerrar el 2017 hemos llegado a los 22 aviones y a los 1.700 empleados. Movemos alrededor de Bs 2.500 millones y desde 2010 hemos sido rentables. BoA está entre las 50 empresas que más tributa en Bolivia y la segunda de Cochabamba, con Bs 170 millones. Tenemos 13 destinos nacionales y seis internacionales”.

Tiene bajo su control cuatro áreas. Está la gerencia operativa, la de mantenimiento, la comercial y la administrativa. “En la parte de digitalización tengo a un ingeniero compañero de curso, curiosamente oficial de la Armada. Es un ingeniero informático de alto nivel que traje del exterior para que se encargue del desarrollo tecnológico de la empresa”.

El gerente de BoA se reporta a un directorio compuesto por delegados de cinco ministerios. Generalmente tienen una reunión mensual. Explica que los gerentes están en línea todo el tiempo, porque las operaciones son de lunes a lunes y en las madrugadas. “Cuando hay problemas estamos los cuatro o cinco gerentes en el chat para sumar opiniones. Es una comunicación muy intensa y normalmente tenemos una reunión semanal de evaluación de los números de la semana y hacemos ajustes. También trabajo con temas comerciales, de operaciones, con clientes y le dedico un tiempo especial a la tecnología”.

Pretende estar cerca de la gente

BoA tiene 180 pilotos, más de 280 asistentes de vuelo y unos 400 mecánicos. Cuando se le pregunta a Casso cuál es su estilo gerencial responde: “Me siento muy próximo a mis compañeros de trabajo. Me siento en contacto con la gente de manera general.No me gusta hablar solo con gerentes, sino que trato de estar metido en la operación y eso me ayuda mucho porque tengo una percepción de lo que pasa en el servicio. El hecho de ser pasajero y sentarse en cualquier lugar en el avión me ayuda mucho en la decisión gerencial”.

Cree que aunque no es la empresa ejemplar en sueldos, ha logrado excepciones. Si bien los pilotos no tienen salarios del nivel de afuera, son relativamente altos para el medio nacional. El de uno que controla el avión más grande llega a Bs 37.000.

Explica que cuando se diseñó el proyecto de BoA identificaron una demanda comprimida, debido a la disponibilidad de vuelos y tarifas, además del factor cultural. “Muchos tenían el dinero, pero no sentían que el avión era para ellos. La concebimos como democratización. Bajaron las tarifas y hoy es 18 por ciento más barato volar que en 2007. Hemos diversificado el sistema tarifario y aumentamos las frecuencias. El año 2016 estuvimos en la última reunión de aerolíneas latinoamericanas. En el crecimiento de Latinoamérica en 2016 éramos el primer país. Habíamos cuadruplicado la cantidad personas que volaban entre 2005 y el 2015, pero principalmente en el 2008 para adelante. Hemos llegado en 2007 solo nosotros a llevar casi 4 millones de pasajeros”.

Sobre los planes futuros de BoA, explica que se fortalecerá con la formación de pilotos y con el mantenimiento de aviones. Con ese propósito, en octubre de 2017 inauguraron el centro de entrenamiento y este mes se entregará un simulador. Además, se construye el centro de mantenimiento, cuya entrega se hará en dos años. El mercado boliviano es de 5 millones y medio de pasajeros, de los que BoA atiende al 80 por ciento.

Se casó en 1992 con Isabel Echalar, con quien tiene dos hijos. La mayor, de 23 años, acaba de jurar como ingeniera electromecánica. Al de 14 años le gusta el deporte y el arte. (ver el video en www.eldeber.com.bo).