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El golpe hiere al ‘corazón’ del gabinete político de Evo Morales. Sin que el vicepresidente Álvaro García Linera lo acompañe, Morales encabezó a las 7:17 de ayer el acto de relevo de Hugo Moldiz por Carlos Romero en la cartera del Ministerio de Gobierno, 48 horas después de la desaparición del empresario peruano Martín Belaunde, que guardaba arresto domiciliario en una casa de La Paz desde enero y que estaba a horas de ser extraditado.

Así empezó todo. Con un jefe de Estado de mirada endurecida que, si bien dejó despedirse a Moldiz, frente al tamaño del escándalo aceptó su renuncia a cuatro meses de nombrarlo. “Lamento mucho que malos policías hayan, operativamente, provocado un hecho que pretende ser utilizado para dañar la imagen de nuestro Gobierno”, dijo Moldiz, lloroso y con la voz quebrada.

“¿En qué queda Bolivia? Y por eso, la Policía Nacional, institucionalmente, tiene que asumir su responsabilidad”, reprochó Morales. Cuatro horas después, cargó con todo contra los mandos de la institución verde olivo. Rodó la cabeza de Luis Cerruto, comandante general de la Policía, y en reemplazo suyo nombró a Édgar Téllez, machacándole: “Usted, con todo su equipo, tiene la obligación de dar con el paradero de este delincuente, es una ¡obligación!”.

Morales pidió la baja de los custodios implicados y que se someta a investigación al comandante de La Paz, Édgar Holguín, antes de revelar que los encargados del resguardo del exasesor del presidente Ollanta Humala, en la casa de Bajo Llojeta de Yuliano Arista, recibían a diario dinero de él.

“Se habla de un monto de Bs 100 por persona, por día”, corroboró Romero, una vez posesionado, quien dijo que asume el control de una Policía en crisis.

“Ahora la institución está en crisis, está en la mira de la opinión pública nacional y está desprestigiada internacionalmente”, sostuvo el hombre que retorna a la cartera de Gobierno, después de casi un año, habiéndose convertido en senador del MAS por Santa Cruz el 12 de octubre pasado, con un perfil bajo alicaído.

El caso sacude a dos naciones

La crisis por Belaunde estremece a los gobiernos de dos naciones (coincidentemente, Morales y Humala tendrán un gabinete conjunto el 23 de junio) y hay cabos sueltos. El Congreso peruano busca interpelar al ministro Gustavo Adriazén, a la canciller Ana María Sánchez y al procurador Joel Segura.

En La Paz, a la ola de detenciones, que ayer sumó al empresario Alí Eid Alí, se adicionó el anuncio de Morales de que investigarán a algunas autoridades, “caiga quien caiga”, para saber si están ligadas a la fuga de Belaunde o lo encubrieron.

Ayer corrió una versión sobre la renuncia irrevocable del viceministro de Régimen Interior, Jorge Pérez, criticado por aparecer en una foto con el garante de Belaunde en Bolivia. “Esta fotografía, obviamente, tiene un impacto negativo (...), en fin, pero seguramente él (Pérez) lo aclarará”, sostuvo Romero. Pérez no aparece ni tampoco pudo ser contactado para verificar si renunció