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En su primera aparición pública como presidente del Comité Pro Santa Cruz, y en el marco del acto por los 454 años de la fundación de la ciudad, Róger Montenegro se lanzó en un discurso con duras críticas al actual estado del departamento y con promesas de coordinación a nivel político, con las provincias y el Gobierno central para concretar los anhelos de un futuro sin inseguridad, con educación y garantía de derechos.

No se olvidó de nada ni de nadie. Habló del narcotráfico y de una justicia parcializada: “No podemos estar bien si tememos por la seguridad de nuestros hijos cuando salen de casa rumbo a la escuela; cuando el narcotráfico amenaza con quitarles sus sueños y su futuro (…) Ahora la justicia ya no es ciega. Ahora condena a uno y absuelve a otro, dependiendo del grado de influencia política o económica que ocupa”.

También estuvieron presentes en sus acaloradas palabras el medioambiente, las áreas protegidas y la biodiversidad que están siendo avasallados; los migrantes por trabajo y el reclamo de los pueblos originarios para que “accedan plenamente a los derechos y beneficios” como en educación.

“No acepto que niños chiquitanos o guaraníes se estén formando con mentalidades e influencias ajenas a su cultura nativa”, expresó.

Montenegro prometió además, durante su posesión como líder cívico, defender las reivindicaciones de los productores “con relación al derecho propietario de la tierra, así como la seguridad jurídica”.

Dijo que acompañará los proyectos industriales, como el Mutún o el Puerto Busch, y el reclamo de las provincias para que sean “integradas con infraestructura de carreteras y sistemas de comunicación” y para que elijan a los subgobernadores.

El flamante presidente del Comité puso especial énfasis en el pacto fiscal y la autonomía, en la que si bien reconoció un avance, indicó que reforzarán las gestiones por mayores recursos. Para que el Estado “haga justicia con Santa Cruz, asignándole los recursos que por necesidad, demografía y derecho le corresponde, en el marco del proceso que busca establecer un nuevo pacto fiscal”.

Hasta reivindicó a Martín Luther King y arengó a los cruceños rebeldes: “Que griten ¡no nos da la gana de aceptar la situación de inseguridad, de una justicia corrupta, de vulneración a nuestros derechos fundamentales, de falta de buenos servicios de salud y educación!”.

Pidió unidad para luchar por estos reclamos y aseguró no tenerle miedo al poder, sino al silencio de su pueblo.