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¿Qué mujer no sangra en sus luchas? El hecho de nacer mujer ya es una lucha y aún más en sociedades que la reprimen y no valoran. La historia de mujeres luchadoras data desde la Revolución Francesa (de repente antes) hasta hoy en día. Ha habido avances en ciertos aspectos como la declaración del Día Internacional de la Mujer y un retroceso latente en otros. 

Se ha visto que aparte de regalos, flores, chocolates, salidas a tomar tecito y a cenar con amigas, el 8 de marzo se generan movimientos de reivindicación política, laboral, huelgas y búsqueda de igualdad y equidad social entre hombres y mujeres, puesto que nos vemos en situaciones desfavorecidas en todos los ámbitos. 

Se ha visto que la mujer ha logrado insertarse en el mundo laboral fuera de casa recibiendo todos sus beneficios sociales; sin embargo, sigue siendo personal de bajo costo. Además, al volver al hogar sigue trabajando sin ayuda de su pareja, si es que tiene. Se ha visto también que muchas dejan de lado sus sueños y un sueldo mensual para dedicarse al arduo e impagable trabajo de casa, cocinando, lavando platos y criando muchachos, muchas veces apuntada y menospreciada por las propias mujeres y sus maridos, lo escribo desde mi experiencia, con la diferencia de que mi esposo sí cumple su rol dentro de casa y no se siente menos hombre por ello. El concepto de salir de casa para empoderarse económicamente se está cumpliendo, solo falta empoderarse mentalmente, el hecho de salir no la hace poderosa y el de quedarse no la hace menos; es más, hay muchas mujeres más empoderadas desde su casa, que otras desde afuera. Y no se trata de estar a la par de lo que los hombres hacen, sino de que lo que hagamos como mujeres sea tan valorado como lo de ellos. Es decir, que si decidís quedarte en casa sea valioso también y, ojalá, remunerado. 

Hay un avance y un retroceso al mismo tiempo. El Ministerio Público registró, desde enero de 2018 al 6 de marzo del presente año, 28 casos de feminicidio en el país y 4.674 casos de violencia intrafamiliar o doméstica, según datos de la Fiscalía General del Estado, lo cual muestra un retroceso en educación, valores y autoestima y un terrible avance en machismo.

¿Cuánto más tiene que sangrar una mujer para encontrarse libre y digna haga lo que haga, vista como vista, diga lo que diga? ¿De qué sirve tolerancia y asueto el 8M si otros días llegan tarde a su casa y no ven a sus hijos? ¿De qué sirven las horas extras si no le pagás? ¿De qué sirve si una mujer sigue denigrando a otra? ¿De qué sirve si los otros días son acosadas por compañeros de trabajo y jefes? ¿De qué sirven las flores ese día si después se las vas a poner en su tumba? ¿De qué sirve si no se puede caminar tranquila en la calle? De nada sirven las leyes si la sociedad no es parte de este trabajo. Se necesitan políticas que apoyen a la mujer para conciliar su vida profesional y familiar. 
¿Qué hay después del 8 de marzo? 364 días más para seguir la lucha. Que no se nos olvide.