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12/04/2015

Una segunda gran protesta contra la presidenta brasileña Dilma Rousseff y el gigantesco desvío de fondos descubierto en Petrobras promete sacudir el poder político hoy y sacar a las calles de Brasil a una multitud cansada de la corrupción.

Los organizadores esperan convocar a más de un millón de personas en más de 400 ciudades. La primera protesta del 15 de marzo reunió a cerca de dos millones de personas, según la Policía, aunque las cifras de San Pablo fueron cuestionadas por la encuestadora Datafolha.

“El principal objetivo es obtener la destitución de Rousseff o su renuncia. La elección no da a la presidenta un salvoconducto para hacer lo que quiera. Su omisión con el escándalo en Petrobras la coloca en una situación de mucha irresponsabilidad (...) El cargo de presidente de la República debe estar por encima de cualquier sospecha”, dijo el politólogo Fabio Ostermann, uno de los líderes del Movimiento Brasil Libre, que organiza las protestas. Expertos jurídicos dicen que no hay elementos que permitan la destitución de Rousseff.

La oposición apoya
El principal partido de la oposición en Brasil expresó su apoyo a las protestas contra el Gobierno y contra la corrupción convocadas para este domingo. El Partido de la Social Democracia Brasileña publicó un video en que su presidente y ex candidato presidencial el senador Aécio Neves invita a los brasileños a reforzar las movilizaciones para dejar claro su rechazo al Gobierno