Opinión

Traslado de Los Pozos

El Deber Hace 3/31/2018 8:00:00 AM

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Los Pozos ha sido durante décadas el mercado más emblemático de Santa Cruz. En la memoria histórica de los cruceños, y de los bolivianos, este espacio comercial ha estado asociado con la posibilidad de conseguir todo tipo de bienes y servicios a precios accesibles para la mayor parte de la población. 

Sin embargo, con los años, Los Pozos se transformó en un ‘mercado persa’, marcado por el caos, la incomodidad y el hacinamiento. 
La presión del comercio informal pudo más que la voluntad de miles de comerciantes que tenían un puesto de venta en dicho predio con todas las de la ley. Calles y pasadizos fueron invadidos por vendedores ambulantes con fuertes intereses económicos que terminaron de hacer colapsar a uno de los principales centros de abasto de la ciudad.

En el marco de una estrategia global de traslado de mercados, el municipio cruceño ha resuelto mover a los comerciantes que vendían en las calles aledañas al centro comercial a un nuevo centro de abastecimiento ubicado en la avenida Alemania, entre el séptimo y el octavo anillo, donde cuentan con comodidades para realizar sus tareas comerciales.

El proceso no ha estado exento de conflicto. Como ocurre habitualmente en nuestro país, algunos comerciantes aún resisten dicho traslado a contramano de la decisión de la mayoría de los ambulantes que ya han procedido a la mudanza.

Está claro que la decisión de trasladar los mercados cuenta con un amplio respaldo de la población. Los perjuicios que provocaban los mercados Abasto, Los Pozos y La Ramada para el tráfico vehicular y el ordenamiento de la ciudad están fuera de discusión. 

La experiencia del Abasto señala que la medida logra resultados concretos en beneficio de la población. Su transformación en un mercado modelo todavía es una tarea pendiente, pero hay luz al final del camino. 

Lo mismo debe ocurrir con Los Pozos, zona que el municipio piensa transformar en un sitio turístico tras la regularización de las decenas de comercios que no tributan al erario local. 

El aporte ciudadano es fundamental en esta cruzada que involucra a todos en Santa Cruz de la Sierra. Si no hay compradores que incentiven a los ambulantes, es altamente probable que el ordenamiento sea sostenido, ya que no hay cantidad suficiente de gendarmes municipales para mantener el orden, si es que la población no pone de su parte.

Después, vendrá el mercado La Ramada, donde el caos y los intereses económicos son aún mayores, pero cuyo ordenamiento es
imprescindible para tener una ciudad más amable con los ciudadanos y los propios comerciantes.

Ojalá esta voluntad de cambio pueda trasladarse en el mediano plazo también para la Feria de Barrio Lindo y el Mutualista, donde también hay problemas serios de congestionamiento y comercio informal. 

La ciudad más importante de Bolivia por su crecimiento demográfico y su desarrollo económico merece mejores servicios comerciales y transporte público. De ello depende el bienestar de cientos de miles de bolivianos.