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_Gobernador, ¿es cierto que usted nació cerca del lago Poopó?
Sí, viví y vivo en la parte sur de las orillas del lago Poopó.

_Su familia, ahora, ¿disfruta del Lago como antes?
No pues, no es permanente, nunca lo fue. En 1984 había mucho pescado, 1996 no había agua, peor que ahora, el 2000 había agua. Siempre ocurre lo mismo. Cuando más hubo fue de 1984 a 1990.

_¿Qué pasó?
No es un tema de ahora, estamos haciendo todo para enfrentar el problema, no me gusta buscar culpables, lo enfrentaremos. Haré lo que me toca, enfrentar.

_¿El Poopó está en terapia intensiva o ya falleció?
Nunca pierdo la esperanza, no creo que sea tarde para salvar el Poopó. Estoy convencido de que en algún momento estará lleno de agua y va a dar mucho pescado.

_Ya no hay agua, y se dice que el fenómeno de El Niño traerá más sequía a occidente ¿Qué hará?
Nosotros estamos preparados para enfrentar el fenómeno de El Niño, trabajamos la provisión de agua por cisternas, trabajamos sistemas para ‘cosechar’ el agua de la lluvia, y el de perforación de pozos.

_¿Qué harán las familias que vivían de la pesca?
Hermano, mucho se está estigmatizando todo esto. Le digo que las familias que vivimos en las orillas del lago, nuestra actividad no se basa solamente en la pesca. Te hablo con conocimiento de causa.

El campesino, indio u originario siempre ha diversificado oportunidades, por eso es que logra subsistir por distintas cosas. Hoy vivimos en el campo y en la ciudad