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Los jefes de la diplomacia de las grandes potencias trataron de empujar a Irán este jueves a finalizar un histórico acuerdo nuclear para que pueda ser presentado en el Congreso estadounidense antes de que concluya el plazo el viernes.

Si el Congreso de Estados Unidos no recibe el texto antes del viernes por la mañana en Viena -medianoche en Washington- se alargará el proceso y no se descarta que se complique su aprobación.

Pero pese a esta presión y a las casi dos semanas de intensas negociaciones en la capital austriaca, no es seguro que se cierre un acuerdo que ponga fin a 13 años de estancamiento, independientemente del tiempo.

El martes 7 de julio, Obama habría dicho a los senadores que las probabilidades de un acuerdo son "menos de 50-50".

Un pacto final, que se negocia sobre la base del acuerdo marco alcanzado en abril, contribuiría al desmantelamiento de una parte de la infraestructura nuclear iraní para impedirle la fabricación de la bomba atómica.

A cambio, la comunidad internacional retiraría las sanciones impuestas a Irán - que niega que su proyecto sea dotarse con armas nucleares- cuando la agencia de Naciones Unidas encargada de la energía atómica verifique que Teherán cumple sus promesas.

"Nunca Irán y sus socios han estado tan cerca de un acuerdo final. Pero todavía está lejos de hacerse realidad. Todavía son necesarias decisiones políticas serias", reconoció el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif.

Un portavoz de la delegación iraní dijo el miércoles que no descarta que las negociaciones puedan prolongarse todavía varios días. "Esperemos que hoy sea el último", dijo el jefe del programa nuclear iraní Akbar Salehi en su encuentro con el secretario de Estado de Energía estadounidense Ernest Moniz.

Si el Congreso estadounidense no recibe el texto del acuerdo a tiempo, el periodo para revisarlo se duplica a 60 días, dando más tiempo a los opositores para rechazarlo. El proceso podría prolongarse en total 82 días.
Durante este tiempo Obama no puede suspender las sanciones del Congreso, las más dolorosas para Irán.