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El fin de semana en Santiago, la capital chilena, todo transcurre de manera normal. Ayer se jugó uno de los clásicos del fútbol nacional entre Colo Colo y Universidad Católica que acaparó la atención de la ciudadanía al mediodía. Los centros comerciales repletos, lo mismo en los restaurantes.

La vida se vive con total tranquilidad, como si nadie se enterara de lo que está ocurriendo a miles de kilómetros, en La Haya. El fallo de esta Corte Internacional no está en el colectivo de los chilenos, no es tema de conversación en pasillos de oficinas, en cafés ni en colegios.

Los medios de comunicación recién instalaron sus equipos el pasado viernes. Se distribuyeron entre La Haya y La Paz. Los canales de televisión siguen con su transmisión normal, lo mismo las radios. Solo los chilenos se enteran de lo que pasa en Holanda a la hora de los noticiarios. La Haya se ha transformado en un tema solo de interés gubernamental y político. El presidente Sebastián Piñera tampoco abordó la demanda boliviana en su intervención en las Naciones Unidas. /RP