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Como toda mudanza, despedirse de un lugar lleno de recuerdos cuesta. Sin embargo, los comerciantes del nuevo Mercado Minorista Los Pozos no tienen tiempo para la nostalgia y deben correr a escribir una nueva página. Las visitas no dan tiempo para el respiro ni para terminar de desempacar, ya que poco a poco empiezan a llegar a esta nueva megaobra de dos bloques que le da un nuevo aire a la zona norte de la ciudad de los anillos.

Con bolsas de yute dobladas bajo el brazo, monedero y, sobre todo, curiosidad, amas de casa y familias llegan para abastecerse para el fin de semana largo. 

A diferencia del anterior mercado, estos clientes no deben hacer lance a los autos o a vendedores ambulantes. Hay espacio y eso lo admite una vecina de la zona. “Los que vivimos por esta zona nos alegramos porque ya vamos a tener todo cerca y a cualquier hora”.

Y es que desde las 4:00 los gremiales de nueve asociaciones que responden a la Federación de Gremiales Independientes van abriendo sus negocios. A media mañana algunos rezagados continúan ingresando sus productos. Como en toda mudanza, valga la redundancia, los ocupantes están expectantes a ver qué sucede y quién viene. 

Se muestran optimistas en cuanto al expendio. “Parece que no hay gente pero la venta es igual que siempre, además los que venden frutas no tienen el mismo movimiento que los que venden electrodomésticos o fierros”, afirma una comerciante de las Asociación 26 de Febrero que comercializa controles de televisión.

Los vendedores de comestibles anuncian que la atención será hasta después de las 22:00 y para atraer al público garantizan precios bajos y dar yapa. El pescado es la excepción, que subió su precio (Bs 60 por un pacú), pero “es por la época”, no por el traslado.

Cerca de 50 gendarmes hacen guardia, pero más vigilantes se mantienen los funcionarios de la Alcaldía. Estos últimos parecen rendir un examen y para no pasar raspando cuidan los detalles, incluso fotografían todo lo que pueden para honrar sus labores.

Desde afuera

En los alrededores el mercado se hace con aliados inéditos: los mototaxistas, quienes ya esperan a los clientes para alzarlos “bolsas y todo”. Una carrera  tiene un valor medio de Bs 4.

También hay una cara lamentable. En las afueras se ven bolsas de basura amontonadas pese a los contenedores instalados, no son muchas, pero “dan mal aspecto”, a decir de una vecina. Otro tema son los charcos que dejaron los chubascos nocturnos. Consultamos sobre el sistema de drenaje, pero eso depende de la “Secretaría de Parque y Jardines”, dijo el administrador, Fabricio Franzhek.

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