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Barack Obama y Raúl Castro hicieron historia. Confirmando su decisión de avanzar hacia la distensión entre Estados Unidos y Cuba, ayer, se dieron la mano y terminaron con los resabios de la Guerra Fría.
La reunión se produjo después de la primera plenaria de la VII Cumbre de las Américas, en la que ambos resaltaron su decisión de avanzar hacia una nueva era en las relaciones entre ambos países.

Obama explicó a su homólogo cubano, Raúl Castro, que "era el momento" de que su país intentase "algo nuevo" en la relación con Cuba porque la política anterior no funcionó, durante la histórica reunión que celebraron en Panamá en el marco de la Cumbre de las Américas.
La esperada reunión, la primera entre dos presidentes de ambos países en más de medio siglo, se realizó en una pequeña sala dentro del Centro de Convenciones Atlapa en Panamá.

Obama y Castro estaban sentados uno al lado del otro, en un formato similar al que se usa cuando el mandatario estadounidense recibe a un presidente extranjero en el Despacho Oval.

Es una reunión "histórica", admitió el propio Obama, quien reconoció también que la historia entre los dos países es "complicada". "Ahora estamos en condiciones de avanzar en el camino hacia el futuro", subrayó el presidente estadounidense.

A sus 83 años, el pragmático Raúl ha protagonizado junto a Barack Obama en Panamá la esperada imagen del deshielo entre la isla comunista y el tradicional enemigo de la Revolución que triunfó en 1959 bajo el liderazgo de Fidel Castro, quien durante décadas lideró en América el azote contra el "imperialismo yanki".

“Estamos dispuestos a hablar de todo, pero necesitamos ser pacientes, muy pacientes”, dijo Castro. “Es posible que hoy discrepemos en algo en lo que mañana podamos estar de acuerdo”, destacó el líder cubano.

Sin prisioneros
Durante su discurso ante la VII Cumbre de las Américas, Obama aseguró que su país “no será prisionero del pasado” con Cuba ni con la región, y se mostró convencido del diálogo con Castro para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, pese a las diferencias políticas que existen entre ambas naciones.

Obama calificó la Cumbre, en la que están presentes los 35 países americanos y por primera vez Cuba, de "momento histórico" y dijo que el acercamiento entre EEUU y Cuba marca un "punto de inflexión" para toda la región. "La Guerra Fría ya terminó", dijo tajante Obama. "No estoy interesado en disputas que francamente empezaron antes de que yo naciera", apuntó al indicar que lo que busca es "resolver problemas" trabajando y cooperando con toda la región.

El "giro" de la política estadounidense hacia Cuba "profundiza nuestro compromiso" con toda la región, según Obama, quien declaró que desde que llegó a la Casa Blanca en 2009 su propuesta ha sido la de mantener una relación de "socios" y de igualdad con el continente.

Castro exculpó a Obama
La primera intervención del presidente de Cuba, Raúl Castro, en una Cumbre de las Américas, provocó una ovación en la sala donde se celebra la reunión hemisférica y copó la atención de centenares de periodistas en la sala de prensa instalada en el Centro de Convenciones Atlapa.

"Ya era hora de que yo hablara aquí a nombre de Cuba", dijo el mandatario cubano.
Castro arrancó carcajadas de la audiencia cuando confesó que le supuso "un gran esfuerzo" limitar su histórico discurso ante el hemisferio a los ocho minutos establecidos por el protocolo. "Y como deben seis cumbres que excluyeron, seis por ocho: 48" minutos tocaría hablar, comentó, jocoso, el presidente de Cuba.

El discurso de Raúl Castro fue el que mayor atención acaparó durante el encuentro realizado en Ciudad de Panamá.
Castro hizo un relato histórico de "agresiones imperialistas" a América Latina, pero exculpó de ellas al mandatario estadounidense, Barack Obama.

En un discurso que duró 42 minutos exactos, Castro abundó sobre las "guerras, conquistas e intervenciones" de EEUU, al que se refirió como "fuerza hegemónica que despojó de territorios a toda nuestra América y se extendió hasta el río Bravo".

Recordó que a fines del siglo XIX el Congreso de EEUU autorizó "intervenir militarmente en Cuba" y que ello dio paso "a la instalación de una base en Guantánamo, que hasta hoy ocupa nuestro territorio".
En esa línea histórica, llegó al siglo XX, cuando afirmó que "predominó hacia América Latina la política de las cañoneras" y hubo "sucesivas intervenciones para derrocar regímenes democráticos" en América Latina, donde "fueron instaladas dictaduras en 20 países y 12 de ellas de forma simultánea".

Siempre en clara referencia a Estados Unidos, aseguró que "solo en Sudamérica fueron asesinados cientos de miles de personas" y citó como el caso más "brutal" el golpe de Estado de 1973 contra el presidente chileno Salvador Allende, cuyo ejemplo es "imperecedero", dijo.

Cuando concluía el repaso histórico, Castro decidió ofrecerle "disculpas" a Obama por su defensa de la Revolución Cubana.
"La pasión me sale por los poros cuando de la revolución se trata, pero le pido disculpas al presidente Obama porque él no tiene nada que ver con todo esto", declaró.

"Todos (los presidentes de EEUU anteriores) tienen deudas con nosotros, pero no el presidente Obama", que "es un hombre honesto" y con una "forma de ser que obedece a su origen humilde", dijo.
Castro también valoró como "un paso muy positivo" la decisión de Obama de quitar a Cuba de la lista de países que, según Estados Unidos, son patrocinadores del terrorismo y comentó con ironía esa acusación que la Casa Blanca mantiene desde hace décadas