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En su declaración a la Policía, Johnny Flores Coronado (26) señaló haber disparado contra Emilio Peña porque era brujo y mediante la brujería había intentado matarlo dos veces; sin embargo, las investigaciones policiales sobre el crimen perpetrado el 16 de noviembre, y que fue descubierto el viernes, indican que en realidad fue motivado por el robo del caballo de la víctima, indicó el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), Gonzalo Medina.

El hecho se suscitó en la comunidad Santo Rosario, cerca de Limoncito, en el municipio de El Torno, cuando Flores Coronado, junto con el colombiano Gustavo Arias Álvarez, esperaron a Peña en una senda. “Habían observado la calidad del caballo, que es de buena raza. Por un camino rural vieron la oportunidad de conversar con él y bajarlo del caballo con engaños, para matarlo”, explicó Medina.

El animal fue encontrado una semana después de la desaparición de Peña en una propiedad vecina donde viven y trabajan Flores y Arias, quienes entraron en contradicciones sobre el motivo por el cual el equino de una persona desaparecida estaba en su propiedad.

Luego, ambos terminaron confesando que Flores lo mató con un tiro de escopeta calibre 16 y enterraron el cuerpo, la montura y el arma. Ambos fueron enviados preventivamente a prisión por el delito de asesinato.

Otras dos personas que fueron aprehendidas en la misma propiedad, los hermanos Iver y Evelyn F.C., fueron liberadas por el juez Róger Salvatierra bajo medidas sustitutivas.