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“No me da miedo el ruido del poder, me da miedo el silencio de mi pueblo”, dijo Róger Montenegro, en su discurso de toma de posesión como presidente del Comité pro Santa Cruz. El cívico había repasado los principales desafíos del departamento, exigiendo cruceños rebeldes, que no teman afrontar las consecuencias de luchar por un futuro mejor. Para el politólogo Carlos Guzmán, este es un intento de Montenegro de relanzar al Comité, que en los últimos cinco años perdió legitimidad.

Reacciones desde el poder
Luis Fernando Roca, secretario de Gobierno de la Gobernación cruceña, considera que todos los cruceños quieren y trabajan por un futuro mejor, más allá de los intereses partidarios. Como Montenegro proviene del sector de profesionales, considera que articulará a este sector para que “estas declaraciones poéticas se hagan realidad”. Sobre el pedido de reforma del estatuto autonómico para permitir la elección de subgobernadores, Roca aseguró que ese es el deseo del exgobernador Rubén Costas, pero que hay que tener cuidado con los límites que ya ha puesto el Tribunal Constitucional a otros estatutos. Sin embargo, piensan crear otras instancias provinciales para hacer efectiva la descentralización política y administrativa.

La presidenta de la Brigada Parlamentaria Cruceña, Adriana Salvatierra (MAS), ve que el discurso de Montenegro es enunciativo y no propositivo. Cree que el Comité nunca ha tenido una propuesta para integrar Santa Cruz a Bolivia, ni ha cuestionado a la Gobernación por el estado de los hospitales de tercer nivel o por no haber elaborado una currícula escolar regionalizada.

Salvatierra también cargó contra la ley departamental que declara el 26 de febrero como el día de la identidad cruceña. “Eso es negar a los pueblos indígenas. ¿Solo hubo identidad con la colonización?”, pregunta /PO