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Marcelo Araúz recuerda cuando empezaba a trabajar y hacía viajes a La Paz a finales de los 60, comienzos de los 70. Entonces Santa Cruz empezaba a convertirse en “la locomotora del país”, pero no tenía un norte cultural y sus amigos paceños le señalaban eso. “Comentaban que éramos como la nueva Texas”, cuenta Araúz, que empezó a preocuparse por darle a este departamento algo más que bienestar económico. “Amigos cruceños como Roly Aguilera o Mario Foianini estaban metidos en lo que era el desarrollo de la ciudad, con infraestructuras y otras miradas. Yo me fui por otro lado, mi aporte fue otro”, indica. 

Hoy Araúz tiene 83 años y su nombre completo es símbolo de la gestión cultural en toda Bolivia: fue uno de los gestores de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Santa Cruz, impulsor de dos eventos gigantes, como son el Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca y el Festival Internacional de Teatro, ambos surgidos en los 90. Además, durante su gestión como director de la Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche propuso la creación de proyectos como el Instituto de Bellas Artes y la red de bibliotecas. A eso hay que sumar que facilitó la llegada de muchos artistas al departamento quienes supieron hacer escuela en Santa Cruz, uno de ellos, Roberto Valcárcel. Y continúa colaborando a otros artistas. 

Toda esa labor de Marcelo Araúz será reconocida esta noche, ya que le será concedida la distinción Símbolos patrios, que entrega la Cámara de Senadores de Bolivia. El acto se iniciará a las 20:00, en la Aecid (Arenales N.º 583).   

Reconocimiento
“Creo que hay mucha gente que merece esta distinción, porque fuímos varios los que trabajamos para hacer estas cosas. La verdad no la merezco, pero ya no me puedo negar porque todo está organizado”, conversa Araúz.

Y mientras a él lo distinguen por su contribución al desarrollo cultural, social y económico de Santa Cruz, Araúz resalta que todavía no se ve un apoyo sólido de los sectores privados y públicos de esta región hacia la cultura cruceña.  “Hace unas semanas APAC lanzó una rifa para costear algunas actividades que realiza. Eso no debería ser así. APAC ni siquiera tiene una sede propia aún”, reflexiona. La Asociación Pro Arte y Cultura es la institución que organiza, entre otros eventos, los festivales de teatro y música barroca.

Araúz se muestra contento de ver que movimientos de artistas jóvenes han aparecido en los últimos años, y lo importante es que tienen un público propio, aunque lo complicado siempre viene a ser lo de conseguir espacios. “El snack Tía Ñola yo siempre lo pongo de ejemplo como un lugar emblemático del teatro, supo atraer su propia gente. Así debieran haber varias salas. Fue lamentable cuando cerró porque no hubo nadie, ninguna institución o alguna persona que se acerque a colaborarlos para que se puedan conseguir otro espacio. Se evidenció un distanciamiento de la gente con este lugar”, indica Araúz, que aprovecha para decir que a pesar del gran desarrollo económico que tiene Santa Cruz, aún le falta la sensibilidad en el aspecto artístico y cultural. 

Entre otras de las cosas que Araúz destaca, es el lugar que han venido ganando las mujeres en áreas como la literatura y el teatro, que sean más visibles. 

Puntal de la cultura

Marcelo Araúz cree que después de tantos años, ahora Santa Cruz es quien lidera la movida cultural de Bolivia. “Uno puede ver lo que sucede en las provincias, con las orquestas de la Chiquitania o los grupos teatrales, esto no se ve en otros departamentos”, opina. 
Araúz confía también en las nuevas generaciones, en que puedan seguir con ese interés por el desarrollo social y cultural del departamento.
“Recientemente fui a un festival de teatro estudiantil en Samaipata, el Festilluno, y ahí habían participantes de comunidades donde habían unas 50 personas y los elencos nomás tenían como 10 integrantes. Vi tanto entusiasmo en los participantes que me emocioné porque ellos habían creado esas obras. Eso me gustó mucho más que un trabajo  de Aramburo, porque además, en sus obras, esos chicos hablaban de lo que ocurrían  en sus zonas, lo hacían muy bien”, comenta Araúz.

 La cultura de Marcelo

Hombre de letras  y teatro
Siempre fue apegado por los  ibros, en su juventud su autor preferido era el ruso Fiodor Dostoievsky. Estudió en Brasil y cada vez que puede se escapa a ver lo que sucede en el teatro de ese país.  

Espacios
Araúz no se cansa de reclamar por más espacios para las diferentes actividades artísticas que hay en Santa Cruz.