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Hizo saltar los corazones cubanos hace un cuarto de siglo, cuando junto con su equipo, como productor ejecutivo del filme Fresa y chocolate, aspiró al Oscar. Ahora Frank Cabrera Rode es uno de los invitados al Fenavid, por primera vez pisa Bolivia por un mes, a pesar de que antes coprodujo con Jorge Sanjinés La nación clandestina.

Lleva 40 años de carrera, 300 producciones audiovisuales de todo tipo, viajes por cuatro continentes, pero con lo visto aquí no repara en confesar que le gustaría quedarse un año para contribuir a pulir un diamante en bruto que lo tiene embelesado.

 ¿Qué antecedentes tiene del cine boliviano?

Trabajé con Jorge Sanjinés y he visto películas que realmente me han interesado, hay potencial. Vi Muralla, que me gustó muchísimo, tiene cositas que podría criticar, pero no, de 0 a 10 le doy 8,5, me sorprendió.

 ¿Suena Bolivia en el ámbito cinematográfico internacional?

No, es algo que hay que lograr, Bolivia puede. En esta zona se habla de Argentina, México y Brasil, Chile por ahí, y Colombia está muy potenciada porque crearon una ley de cine. No entiendo por qué Bolivia no lo ha hecho, tiene más recursos que Colombia y un gobierno supuestamente democrático. La cultura es el alma de los pueblos y el audiovisual es parte del alma.

 ¿Cómo trasciende sus limitaciones el cine cubano?

Ay Dios, ni sé cómo, pero lo hacemos. Entre los años 80 y 90 llegamos a 12 documentales al año, 52 noticieros y 26 dibujos animados, todos los años; después, del 91 hasta el 94, en el ‘periodo especial’, cuando cayó el muro de Berlín, y como nuestros gobernantes se aferraron al socialismo o comunismo, quedamos solos, todo mundo apostaba a que caería el muro de La Habana, incluso yo, y al final no sucedió, por eso recién en el 94 hago Fresa y chocolate, y hasta cierto punto fue bueno porque éramos muy cerrados, solo cine nacional, rompimos eso y buscamos inversión extranjera, salvamos la industria.

 Temática gay, una audacia en Cuba y en esa época.

Sí, nos censuraron, ganamos el festival en Cuba, por voto popular y del jurado, pero la película se puso cinco años después, nos dieron el Coral, después fuimos al Óscar y todo mundo apoyando la película desde el punto de vista político, pero en los cines nunca se exhibió porque la homosexualidad y todo lo que plantea la película eran muy perseguidos en Cuba. Ahora resulta que estamos haciendo una nueva constitución y hasta el matrimonio gay tendremos.

 25 años después de Fresa y chocolate

En la universidad tuve compañeros que fueron expulsados por ser gais. Siempre he sido diverso, sin compromiso político, para mí no hay negros ni amarillos o rojos, para mí hay dos tipos de personas, los buenos y los malos, no importa si son creyentes o no, comunistas o no.

 Pudo irse, como muchos, pero se quedó haciendo cine en La Habana.

Mis hijos viven en EEUU, relacionados con el cine. La tendencia de los cubanos es irse y esa vida americana encerrado, con un coche…no sé, emocionalmente no.

 ¿Se puede hacer una película 100% cubana?

No, hay recursos, pero no suficientes, el apoyo gubernamental es grande, el presupuesto cubano para educación y cultura es alto, casi del 70% total, pero hay que buscar coproducción.

 ¿Qué debería decir el cine cubano de la Cuba de ahora?

Que se demoraron mucho, mucha gente se fue desilusionada, gente que quería sus raíces, fueron tiempos muy difíciles. Yo mismo tuve tiempos de decepción, sin rayos de esperanza, pero me quedé.

 ¿Hay rayos de luz hoy?

Siendo muy sincero, en todos estos años de inmovilidad me hice escéptico. Parece que está la intención de que haya luz, pero me he pasado 40 años creyendo que sería diferente y hasta ahora no lo fue. Déjame vivirlo.

 ¿Puede decir lo que piensa viviendo allá?

Estoy en la tercera edad, qué cautela voy a tener, tuve un matrimonio de 35 años, mi esposa falleció de cáncer, luchamos cinco años para ver si la salvaba, era lo que más quería en la vida.

 ¿Muestra el alma, el corazón de Cuba el cine cubano?

Al cine cubano le ha pasado en la última etapa algo que no está mal, pero que a mí no me gusta. Como hay gente que pasó por tantas cosas desde el punto de vista del gobierno, todas las películas son contestatarias. Se perdió Fresa y chocolate, se perdió la historia de amor. Como tema principal de los realizadores están el régimen y los problemas del régimen, llámese escasez, que todo mundo quiere irse, la miseria de las casas, que no es mentira, y está bien hacer esas películas, pero ¿ todas?. Dicen que los realizadores no son más que los que hacen la realidad-ficción para transmitir a los espectadores, pero es su realidad, no la mía.

 ¿Qué riqueza no económica está pendiente de mostrar?

Hay más apertura, pero no total, no solo en el audiovisual, siempre hay censuras, hasta en los superpaíses de primer mundo, por ejemplo en México el PRI censuró La ley de Herodes. El día que de verdad se pueda, haremos las mejores y más lindas películas porque el cubano tiene sentimientos muy lindos; ¿dónde están las películas sobre la familia cubana?, somos arraigados, somos lo que nadie, el ayudarse. En Nueva York vi un señor caer y casi tuve que fajarme (pelear) para ayudarlo, ese día dije: aquí no, no puedo con eso. Cuba tiene resueltos derechos colectivos como salud, educación y cultura, pero los derechos individuales siguen jodidos, y los realizadores están concentrados en ellos.

Cine boliviano

Fenavid no tiene ni el de la localidad y lo dijo Alejandro Fuentes. Es un festival de 18 años que ha traído gente reconocida. Qué apoyo tienen los cineastas bolivianos de su Gobierno. Necesitan y merecen el apoyo gubernamental, es para hacer cine boliviano que puede proyectarse internacionalmente. Otra cosa, sienten que el extranjero siempre es mejor y están errados, sean más bolivianos y verán cómo los extranjeros vienen más, el turista no viene a ver lo que tiene en su país. Haz que venga el turismo a disfrutar lo tuyo. Me cautivó Bolivia, veo un diamante en bruto. En Cuba el cine camina solo, acá hace falta poner ruedas al carro.