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Nadie está encausado después de 21 años del estallido de la bomba con 85 muertos y 300 heridos en el centro judeo-argentino AMIA y tampoco se sabe si se suicidó o lo mataron hace seis mes al fiscal del caso, Alberto Nisman.

El ataque explosivo en 1994 contra la Asociación Mutual Argentina (AMIA) permanece impune. Sólo hay sospechas sobre exgobernantes de Irán, aunque los motivos son tan poco claros como las circunstancias de la muerte de Nisman.

Pero hay una rara coincidencia sobre el origen de los hechos, el conflicto de Medio Oriente, pese a las furiosas discrepancias y acusaciones mutuas entre la presidenta Cristina Kirchner y sus opositores.

Kirchner sostiene que ambos casos revelan un intento por mezclar a Argentina en una guerra ajena. Y la colectividad judía del país afirma que Irán está detrás de los crímenes por considerarlo "un estado terrorista".

En esta puja política, Kirchner recordó, el martes 14 de julio, con ironía que su gobierno fue condenado con dureza por firmar en 2013 un acuerdo con Teherán para llevar a los acusados al banquillo, cuando ahora se considera "histórico" el flamante pacto nuclear de las potencias con los iraníes.

Al celebrar el acuerdo de Irán entre Estados Unidos junto a China, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania en materia nuclear, Kirchner lamentó que "el próximo sábado se cumplirán 21 años sin detenidos ni condenados" por aquel ataque.

Kirchner afirma que el gobierno israelí de Benjamin Netanyahu justifica su oposición a todo acuerdo con Irán tras los atentados con bomba en la AMIA y la embajada de Israel, en 1992, con 29 muertos y 200 heridos.

Ambos ataques son los más graves de la historia argentina. La colectividad judía de Argentina es la más grande de Latinoamérica, con unos 300.000 miembros.

El caso Nisman

El fiscal Alberto Nisman, con fuerte apoyo del expresidente Néstor Kirchner (2003-2007), acusó en 2006 a una decena de exgobernantes iraníes, entre ellos al expresidente Ali Rafsanjani. Irán se declaró inocente.

La acusación y alertas rojas a Interpol las armó Nisman con declaraciones de testigos protegidos por Estados Unidos. Los Kirchner reclamaron en Naciones Unidas a Teherán que dejase interrogar a los acusados, porque no hay otra manera de encausarlos según la ley argentina.

Irán siempre lo negó hasta que aceptó firmar un memorándum en 2013 para formar una comisión internacional de juristas independientes. Nisman y los líderes comunitarios se opusieron y el fiscal denunció a la mandataria por encubrimiento el 14 de enero pasado.

Cuatro días después apareció muerto en el baño de su apartamento. La puerta entreabierta permitió a su madre, Sara Garfunkel, descubrirlo en un charco de sangre.

La única bala que lo mató fue disparada con una pistola que había pedido prestada a un colaborador judicial suyo, Diego Lagomarsino. Los peritos de la familia dicen que alguien lo mató. Los peritos forenses afirman que no hay prueba alguna de que otra persona estuviese en el apartamento.

La justicia argentina ha desestimado la denuncia de Nisman contra la presidenta por falta de pruebas.