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Cincuenta y tres años después del inicio del embargo económico a la isla y un año después de darse un apretón de manos durante los funerales de Nelson Mandela en Johannesburgo (Sudáfrica), Barack Obama y Raúl Castro anunciaron al mundo, por separado, que habían resuelto tumbar el último muro de la Guerra Fría.

Tras décadas de confrontación y desconfianza, Estados Unidos y Cuba acordaron restablecer relaciones diplomáticas plenas con la apertura de embajadas a fin de iniciar una nueva era en las relaciones entre la principal potencia económica y militar del mundo y la isla más rebelde del planeta.

Las pantallas de televisión de todo el orbe estallaron con titulares urgentes para anunciar lo impensable. La Habana había liberado al empresario estadounidense Alan Gross y al presunto espía Rolando Sarraff Trujillo, acusados de espionaje, al mismo tiempo que Washington liberaba a tres cubanos (Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero) detenidos en Miami bajo los mismos cargos.

El telón de hierro que separaba a ambos países comenzaba así a caerse lentamente gracias, después se supo, a la mediación del papa Francisco y el Gobierno canadiense, que apostaron por la distensión entre estos dos actores clave del escenario global.

En un discurso desde la Casa Blanca, de unos 15 minutos y transmitido por televisión, Obama anunció el comienzo de un proceso para normalizar las relaciones diplomáticas entre ambos países, rotas desde 1961, que contempla la apertura de embajadas en Washington y La Habana en los próximos meses.

Fin de una era
“El aislamiento no ha funcionado, tenemos que cambiar, es momento de un nuevo enfoque con Cuba”, reconoció Obama durante su discurso a la nación después del mediodía.

“La política de aislamiento ha fracasado durante décadas", afirmó el estadounidense, al tiempo que pidió un debate "honesto" en el Congreso sobre el fin del embargo económico impuesto al país caribeño.

“Esta decisión del presidente Obama merece el respeto y reconocimiento de nuestro pueblo", replicó Castro desde la capital cubana.

La "rígida política" que ha marcado las relaciones bilaterales "tiene sus raíces en acontecimientos que ocurrieron antes de que la mayoría de nosotros hubiéramos nacido", argumentó.

Obama y el presidente cubano, Raúl Castro, hablaron por teléfono para cerrar el acuerdo anunciado ayer y esa conversación, que duró aproximadamente una hora, supuso el primer contacto entre los líderes de ambos países en más de medio siglo de confrontación.

Conversaciones secretas
Según altos funcionarios del Gobierno, que hablaron bajo anonimato en una conferencia telefónica con periodistas, las conversaciones secretas entre delegaciones de EEUU y Cuba para explorar la normalización de las relaciones comenzaron hace más de un año y las reuniones se celebraron en su mayoría en Canadá y con ayuda del Vaticano (ver aparte).

Obama admitió en su discurso que la situación de Alan Gross, condenado a 15 años de cárcel en Cuba por actividades subversivas y liberado tras haber pasado más de cinco años preso, suponía un "gran obstáculo" en su objetivo de avanzar hacia la normalización de las relaciones con Cuba.

Gross fue liberado por el Gobierno cubano "por razones humanitarias" y llegó ayer mismo a una base militar a las afueras de Washington, mientras que los tres agentes cubanos del grupo de "Los Cinco", condenados en 2001, que aún estaban presos, también recuperaron la libertad y volaron a La Habana.

Los tres agentes, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, fueron liberados a cambio de un oficial de inteligencia de origen cubano que trabajó para Estados Unidos y llevaba casi 20 años preso en la isla, según la Casa Blanca.

Además, Cuba se ha comprometido, en el marco de este acuerdo, a liberar a más de 50 presos políticos. Las medidas anunciadas por Obama incluyen la flexibilización de las restricciones a los viajes y el comercio entre EEUU y Cuba, así como a las remesas que reciben los cubanos desde territorio estadounidense.

A partir de ahora, será "más fácil" para los estadounidenses viajar a Cuba, dijo el mandatario.

Además, Obama ha pedido a su secretario de Estado, John Kerry, que revise la inclusión de Cuba en la lista de países a los que EEUU considera patrocinadores del terrorismo. "Todos somos americanos", dijo el mandatario en referencia al pueblo de Cuba, al que tendió "una mano de amistad", y una mención al héroe y poeta cubano José Martí.

"No espero que los cambios que estoy anunciando hoy provoquen una transformación de la sociedad cubana de la noche a la mañana", señaló.
No obstante, defendió que una "política de compromiso" con la isla puede ser mucho más eficaz que el "aislamiento" y que "no sirve a los intereses de Estados Unidos" tratar de "empujar a Cuba hacia el colapso"