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Virgina Soria no encuentra consuelo ante la muerte de su único hijo, de 28 años, que el lunes ingresó con fiebre y malestar general a la clínica San Prudencio, entró en coma un día después y falleció el jueves en la clínica Melendres.

La mujer contó que su hijo fue atendido por un cuadro de chikunguña en la clínica San Prudencio y no se explica cómo su estado de salud desmejoró rápidamente hasta ingresar en coma. Cree que los médicos no actuaron de forma correcta y que su hijo no recibió la atención adecuada. “Cuando ya estaba en coma me dijeron que lo sacara del lugar, por lo que decidí llevarlo a la clínica Melendres, donde murió ayer (jueves)”, relató la mujer, quien no descarta iniciar un proceso contra este centro privado.

“Solo estoy esperando que salgan las pruebas de laboratorio para exigir justicia. Él ingresó caminando a esa clínica. Yo me pregunto quién me devuelve a mi único hijo, un joven profesional (era auditor), con todo un futuro por delante”, expresó la afligida madre.

EL DEBER intentó comunicarse por la tarde con la clínica San Prudencio, pero la recepcionista indicó que en ese momento no estaba el médico que podía informar sobre el caso, por lo que pidió acudir hoy al lugar.
En horas de la mañana, el director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Joaquín Monasterio, indicó que no tenía conocimiento del caso y, por la tarde, no pudo ser localizado por este medio de comunicación.
El sistema de salud no ha registrado ninguna muerte por chikunguña en lo que va del año, tampoco por dengue y zika.

Recurren a la automedicación
A Francisco Corehuari (49), que vive en el barrio San Sebastián de la Totora, en la Villa Primero de Mayo, tuvieron que darle tres días de baja para que repose y se recupere del chikunguña que lo postró en cama con fuertes dolores. Su hija de ocho años también enfermó de chikunguña. A la niña le tomó tres días recuperarse. En este mismo domicilio, Ana María Clemente, esposa de Francisco, enfermó el año pasado, pero como ella no fue al médico y decidió automedicarse, tomando paracetamol y té con limón caliente, no pudo saber si padeció de dengue, chikunguña o zika.

Mariana Gutiérrez (19), del barrio La Colorada, tuvo fiebre, alergia y dolores articulares. Ella también decidió automedicarse, siguiendo un tratamiento a base de paracetamol y complejo B que un médico recomendó a su amiga, afectada por chikunguña.

Esto demuestra que mucha gente sigue recurriendo a la automedicación cuando tiene síntomas de dengue, zika y chikunguña. El Sedes advierte que la automedicación puede complicar el cuadro, por lo que aconseja buscar asistencia médica.