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Luego del inicio de los alegatos en Chile, el expresidente de Bolivia e historiador Carlos Diego Mesa habló sobre lo que argumenta Chile en los alegatos orales en La Haya. Esto fue lo que dijo.

¿Qué le pareció la primera jornada de alegatos de Chile?

En el marco de lo esperable, Chile ha intentado posicionar dos o tres ideas básicas. Insiste en el Tratado de 1904, a pesar de que la CIJ ha fallado claramente rechazando que este haya resuelto los temas pendientes entre ambos países, pero ese fue el tema con el que abrió el agente de Chile.

Luego, el intento de desmontar el concepto de que Chile ha realizado una serie de ofertas a partir de negociaciones bilaterales, que tienen un nivel jurídico exigible, es decir, que esos compromisos obligan a Chile a negociar con Bolivia para darle un acceso soberano al mar.

Ese esfuerzo tuvo que ver en una primera parte con un elemento conceptual, el criterio de si es un tema de conducta o de propósito que tiene que ver con una construcción jurídica, si se trata de una serie de esfuerzos que no tienen otro objetivo que un acercamiento o una voluntad de carácter político que tienen un propósito que es lograr un resultado y un cierre de esta negociación.

Han intentado también, sobre todo basado en los ejemplos históricos que nosotros pusimos, sobre todo el de 1950, indicar que se trataban de carácter político y no compromisos que generen una obligación jurídica. Mi impresión es que en este punto Chile no tuvo ningún éxito, sobre todo porque en las notas diplomáticas de 1950 el representante jurídico del vecino país al colocar bis a bis, en contraparte, el documento tal como la redactó la petición boliviana y tal como la redactó la respuesta chilena a esa petición, el elemento esencial, el contenido central  de lo propuesto y de lo respondido es exactamente el mismo: negociar para lograr un acceso soberano al mar para Bolivia. Mi impresión general es que en el primer día de sus alegatos Chile no realizó un esfuerzo exitoso.

Chile dice que el eslabón perdido de la demanda tiene que ver con una ausencia del dato de cuándo se comprometió a negociar y ceder mar con soberanía, ¿cómo lo ve?

Esta es una especie de juego para tratar de que Bolivia se vea obligada a decir que fue este punto: 1950, o 1975 o  1987 y no este otro, lo que descalificaría un concepto fundamental que planteó la abogada de Bolivia, Monique Chemillier-Gendreau, la estrategia de Chile es una estrategia continuada en el tiempo como parte de la búsqueda de una compensación histórica que se inicia inmediatamente después de la invasión a Antofagasta. Es decir, Chile ha intentado siempre reconocer que Bolivia ha perdido la totalidad de su territorio y que merece una compensación para que la herida quede totalmente cerrada. En consecuencia, y esto también lo destacó nuestro abogado Mathias Forteau, es una continuidad que está unida y que es inseparable entre sí. El criterio es que en todas las oportunidades hay un momento, y otro, y otro, en el que Chile insistentemente dice voy a negociar contigo para darte un acceso soberano al mar, por lo tanto, no hay eslabón perdido, es un conjunto inseparable que demuestra que ese compromiso genera una obligación jurídica.

 Sobre eso, otro abogado decía que 0+0=0, es decir, que a través del tiempo no hubo ningún resultado y eso no implica una responsabilidad, una relación...

Todo depende de qué número le coloques tú a esa ecuación. Yo podría decir 1+1+1+1+1 y sí dará un resultado. Que no se haya concretado no quita en absoluto el valor agregado de los compromisos formales que Chile llevó adelante. Por el contrario, se establecería la lógica de decir que el que tú no hayas cumplido el compromiso te obliga que para cerrar la suma o para que su resultado no sea cero, sea la cantidad de veces que hiciste el compromiso, deberías cumplir ese compromiso y por eso es jurídicamente exigible.

Otro argumento sostuvo que Bolivia cambió la demanda marítima, que en un primer momento señaló una cosa y ahora otra, ¿es así?

En absoluto, y esto es una cosa muy importante, el planteamiento de Bolivia es claro y meridiano. Bolivia le pide a la Corte que sobre la base de las ofertas chilenas, no de los deseos, las aspiraciones o las intenciones de Bolivia, señale que los compromisos que Chile hizo voluntariamente con Bolivia son los que generan la obligación jurídica, por lo tanto la Corte debe fallar de acuerdo a la petición nacional indicando a Chile que por lo que se comprometió tiene la obligación de sentarse a negociar con un objetivo de resultado que es otorgar un acceso soberano al mar.

Dicen que con el Tratado de 1904 Bolivia renunció a su aspiración marítima y que no hay una segunda parte...

Lo que hay no es ni primera ni segunda parte, eso está de manera explícita expresado en los documentos chilenos que, pese al Tratado de 1904 y sin modificarlo, Chile, no Bolivia, ofreció acceso soberano al mar y esto es muy importante. No es que Bolivia pide una segunda parte, sino resalta esa política de compensación que el vecino país entiende que tiene que darle a Bolivia, y lo hace por voluntad propia.

Un fallo favorable obligaría a Chile a negociar, pero ellos señalan que no los compromete a ceder territorio.

Ese es un criterio que tiene que ver con la naturaleza del fallo. Nosotros creemos que tiene un elemento que no puede separarse, no concebimos un fallo en el que el planteamiento sea un genérico y abstracto “negociación obligatoria”, si la corte falla en función de las ofertas chilenas, debe dictaminar la negociación para otorgar acceso soberano al mar.

También sostienen que Bolivia quiere entrar por la puerta trasera. Planteó negociación, pero en realidad lo que quiere es territorio chileno y tiene un acuerdo con Perú de que ni Tacna ni Arica pueden ser cedidos. ¿qué opina?

Este es un concepto que estará vinculado a los elementos de la propia oferta chilena en el pasado. El concepto no varió; sin embargo, después del tratado de 1929, sería una falacia decir que eso no es posible o que lo que se propuso antes de 1929 ya no se propone después. Hay que recordar que en la negociación de Charaña, en 1975, Arica estuvo en parte de la negociación. Por lo tanto no se puede decir que esto se puede o esto no, eso se verá en el momento.

No hay ni puerta trasera ni puerta delantera, hay un planteamiento basado en una oferta chilena que depende del fallo de una corte y este nunca puede ser una puerta trasera ni una ventana. El fallo de una corte es el fallo de una corte.

Otro de los abogados decía que la frustración de uno no hace a la obligación de negociar del otro y Chile no le dio la espalda nunca a su vecino a través de la historia...

Podríamos discutir eso de si Chile cumplió sus obligaciones para mencionar el Tratado de 1904, el embargo de armas en la Guerra del Chaco, el de minerales en la Revolución del 1952, la privatización absolutamente arbitraria de puertos que rompían la esencia misma del tratado, pero no hablamos de ello. No hablamos de frustraciones o de hechos no consumados que disgusten a Bolivia, estamos hablando de compromisos realizados de una nación a otra, de manera solemne, que deben ser honrados.

Los abogados señalaron que nunca confirmaron una obligación de negociar con resultados, que sí hubo diálogos, pero nunca un compromiso.

Eso no es cierto, no tiene ningún asidero, y las notas diplomáticas de 1950 o la negociación de Charaña fueron elementos muy claros. No solamente se expresó la voluntad de hacer una negociación para darle a Bolivia un acceso soberano al mar, sino que se estableció en detalle geográfico, con puntos e hitos, qué es exactamente lo que se iba a negociar en esa cesión de soberanía.

Escuchar los argumentos chilenos y los bolivianos, ¿le han generado dudas sobre la demanda?

La contramemoria y la dúplica chilenas ya fueron presentadas por escrito, así que no estamos descubriendo argumentos nuevos ni sorprendidos por algo que no sabíamos que Chile iba a decir. En consecuencia, la tranquilidad no tiene que ver con estado de ánimo o con mayor o menor optimismo, sino con un análisis en detalle de cuáles son los argumentos de cada parte. No hay que olvidar que Bolivia tiene una presentación de cierre el lunes, donde redondeará y rematará sus argumentos.

¿Se separan absolutamente el tema marítimo y el 21-F o tienen algún acercamiento?

Desde el punto de vista que me toca, el personal, yo tengo un compromiso inclaudicable con el tema marítimo, una causa que Bolivia sostiene desde hace decenios, que yo mismo defendí cuando ocupé la Presidencia en la cumbre de Monterrey y en otros momentos y escenarios, soy el representante de Bolivia por la causa marítima, y este compromiso no va a detenerse hasta que consigamos un resultado favorable al país.

Esto es absolutamente independiente de mi posición clara, militante, en contra de la forma en la que el presidente pretende reelegirse nuevamente y, segundo, el mecanismo utilizado por él, el Tribunal Constitucional, que apela al argumento inaceptable que tiene que ver con los derechos humanos violados a Evo Morales.

 Este es un tema de política de Estado más allá de las posiciones personales, ¿no?

Sin duda alguna, y considero que la prueba es que aquí estuvo el gobernador de Santa Cruz, el alcalde de Cochabamba, tres expresidentes, representantes de los diferentes poderes del Estado, esta es una causa nacional y no se puede distorsionar porque no comenzó ayer ni hace dos meses, fue hace siete años cuando el Gobierno anunció que iba a procesar a Chile, como producto de 100 años de trabajo.