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Manchester City se quedó este domingo con el clásico al vencer a Manchester United en Old Trafford, pero las incidencias no terminaron con el pitazo final. Mientras regresaban los conjuntos a los vestuarios, el técnico de los locales, José Mourinho, exigió respeto a los ganadores por la efusiva celebración en el "Teatro de los sueños" y desató una "batalla campal".

Su demanda, debido al ruido que estaban ocasionando, desató la molestia de los "ciudadanos" y comenzó la trifulca entre varios jugadores e integrantes de los cuerpos técnicos de ambos elencos, informaron medios internacionales.

Según los reportes, cerca de 20 personas empezaron a discutir y lanzarse objetos e incluso escupitajos, teniendo la policía que mediar para dar fin a la batalla.

El belga Romelu Lukaku fue indicado como uno de los más conflictivos al lanzar un botellazo e impactar a un integrante del City, aunque la peor parte se la llevó el asistente de Josep Guardiola, Mikel Arteta, quien sufrió un corte en la cabeza.

Tras los incidentes, Mourinho fue a expresar sus quejas al árbitro Michael Oliver, para que quedara constancia en el informe arbitral lo que sucedió con su clásico rival.