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Nació en Bolivia; de madre boliviana y padre croata. Hoy, con 26 años, dejó su país y empezó una nueva vida, muy distinta, en la tierra de sus ancestros, donde hablan un idioma que no entiende y donde no tiene contactos ni amigos, pero que le ofrece una mejor calidad de vida a ella, a su hija Misha (5) y a su esposo, Gustavo Mercado, un boliviano que no quiso separarse de su lado y le pidió matrimonio.

“La situación en Bolivia no está buena, no va a mejorar en años, así que decidí mudarnos”, cuenta, a más de dos meses de su partida a Rijeka, una ciudad costera a dos horas de la capital croata. En Santa Cruz hizo el colegio y empezó la carrera de Veterinaria, cuando, a los 20 años, quedó embarazada. El ‘padre’ le pidió que lo interrumpa y ella decidió ser madre soltera. Así llegó su regalo de San Valentín, Misha.

Con ella acompañándola a clases terminó la ‘U’, con apoyo de su familia y las miradas de una sociedad “difícil”. Era feliz, trabajó de azafata con Güembé, Sofía, Huawei, hizo publicidades para Heaven y Cotas, pero el alto costo de todo y que las cosas se muevan por contactos la llevó a tomar la decisión de partir. Allí, en el país que festeja su clasificación a los cuartos de final del Mundial, hoy tiene educación y salud gratuita y de alto nivel para su familia y pondrá un restaurante de comida latina.