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Se puede decir que el destino de Fabricio Lara era el mundo del arte: su padre Gustavo y su tío Raúl Lara, fueron artistas de importante trayectoria y formaron a muchas otras personas, tanto en escultura como en pintura, y, claro, Fabricio también bebió de esa fuente.

“Creo que eso fue decisivo en un 99%”, dijo Fabricio, que la anterior semana llegó a Santa Cruz para presentar una exposición de 40 cuadros en la Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche, y que estará en la ciudad hasta el 30 de enero.

“Pero al momento de salir del colegio, traté de buscar otros campos, como la arqueología o la arquitectura. Mis padres me dieron la libertad de seguir la carrera que yo quisiera; finalmente, después de varias vueltas, tuve que decidirme nomás por lo que llevaba en los genes”, explicó Lara, de 49 años y orureño de nacimiento.

En busca de formas
La obra de Fabricio Lara siempre se ha caracterizado por moverse dentro de lo abstracto, estos cuarenta cuadros siguen explorando esa veta. “Mi trabajo se puede definir como una figuración de síntesis pero con mucha carga abstracta”, explicó el artista a EL?DEBER, y agregó: “Para mí lo principal es el trabajo de la forma. Toda obra de arte es forma y contenido, pero la temática es secundaria en mis trabajos”.

El pintor recalcó que al encarar su obra de forma abstracta está también encarando la composición de la misma de una manera más libre. “Desde ese punto de vista, cuando compongo una obra tengo mucha libertad; pero si comenzara por el tema y ese tema me guiara los pasos de lo que va a ser la forma, la calidad de los colores o el dibujo, eso sería una limitante”, apuntó Lara.

Inspirado por el trabajo de Roberto Matta, Rufino Tamayo, Pablo Picasso, Jean Dubuffet y Wilferdo Lam, Fabricio Lara mencionó que todos estos artistas se han basado mucho en un campo en el cual siempre ha basado su trabajo, que son las pinturas ancestrales, como las pinturas rupestres y las expresiones ancestrales de pueblos del neolítico, paleolítico y otras épocas