La noche del miércoles 31 de diciembre, Marco Antonio Galarza (19) iba en su moto a reunirse con unos amigos y de repente, en la oscuridad de la noche, sintió un golpe seco en el casco protector de la cabeza que trepanó el cráneo. Aturdido y a punto de perder el equilibrio, se dio cuenta de que estaba siendo atacado y aceleró hasta detenerse donde había gente.

Asustado y echando sangre vio que el casco le salvó la vida, pues tenía un gran corte diagonal similar al de un machete, que amortiguó el impacto directo a la cabeza e hizo que la herida sea menor, pues requirió de siete puntos de sutura.

Marco Antonio piensa que lo querían matar y agradece no haberse desmayado o caído de la moto, pues cree que el agresor le hubiera dado el golpe de gracia.

Todo sucedió a las 22:30 en Jorori, comunidad ubicada en la avenida Paurito, entre el Plan Tres Mil y Tundi.

El herido le dijo a la Policía que el autor de la agresión puede ser un sujeto oriundo de Tundi que hace seis meses lo amenazó de muerte por celos con una muchacha