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La Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) definirá este viernes el futuro del Tribunal Supremo Electoral (TSE), ante la dimisión de seis de sus siete autoridades. La última en presentar su renuncia fue la vocal Fanny Rivas. 

El ente electoral queda con decenas de trámites administrativos pendientes y la organización de los referendos autonómicos en cinco departamentos del país. La crisis interna y las críticas públicas hicieron insostenible a la institución. 

La ahora exautoridad dijo que "decisiones individualizadas hicieron que caiga la casa del Tribunal Electoral", anticipando que ejercerá su profesión de abogada ahora que deja su cargo como autoridad nacional. 

A la par de ello entregó su carta de renuncia en Vicepresidencia Marco Ayala, denunciado por falsificar facturas y quien promovió el uso de un duende como mascota para el empadronamiento electoral en todo el país. 

En la víspera, el vicepresidente Álvaro García Linera, dijo que "existen mecanismos legales para definir el futuro" de ese Órgano del Estado y descartó por completo que el cambio de autoridades vaya a afectar a las consultas ciudadanas sobre estatutos autonómicos. 

Mientras que en esferas del Movimiento Al Socialismo (MAS), mayoría en el Legislativo, se habla de acciones para "renovar" la conducción del Tribunal con la elección de nuevos vocales electorales, hecho que genera desconfianza en la oposición. 

Para las próximas horas se anuncia el inminente alejamiento de Irineo Zuna, la última autoridad que queda en su cargo. La incertidumbre cunde entre los funcionarios del TSE debido a la falta de autoridades para la toma de decisiones.