De a poco la normalidad vuelve a Rurrenabaque, municipio afectado por la inundaciones junto a Santa Rosa, San Borja y Reyes, provincia Ballivián de Beni.

Sin embargo, otro tipo de problemas comienzan a poner en alerta a las autoridades, uno de los más preocupantes: salud. Si bien hay brigadas médicas pendientes de las más de tres mil familias damnificadas en toda la provincia, los galenos temen brotes de dengue, zika y Chikungunya, debido a la proliferación de mosquitos. Empero, en el caso de Rurrenabaque, también hay alerta por la leismaniasis o lepra.

El director municipal de Salud, Jorge Alberto Vaca, dijo a El Deber que se han presentado 11 casos de este mal (no como consecuencia directa de las riadas), uno de los cuales está en el área urbana. "Se transmite por el mosquito, que pica a una persona infectada, también puede picar a los animales, como los perros", explicó.

Por su parte, Mirna Mabel Sanabria, directora del hospital municipal, en proceso de acreditación para un segundo nivel, aseguró que están pendientes de casos de hongos, resfríos y diarreas, porque la gente -especialmente en las comunidades- consume agua no potable o entra en contacto directo con el barro.

Pese a ello, manifestó que la vigilancia será intensiva hasta un mes después del desastre.

La madrugada del sábado 2 de febrero, las aguas del río Beni y sus afluentes, entre ellos el Maniqui, se desbordaron debido a las intensas lluvias registradas en La Paz. Comunidades indígenas y campesinas de la provincia Ballivián perdieron toda su producción.