Opinión

Bolivia se queda vacía

El Deber Hace 3/10/2018 8:00:00 AM

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En oportunidad de la presentación de los alegatos orales de Bolivia y Chile en La Haya, Bolivia se quedará vacía. Y no exageramos al decir que se vacía desde el momento en que se ausentarán rumbo a La Haya, S.E. el jefe de Estado; los presidentes de las cámaras de senadores y diputados; los ministros de Relaciones Exteriores y de Justicia; los ex presidentes Mesa, Quiroga y Vildoso; dos ex cancilleres; los gobernadores de Santa Cruz y Chuquisaca; el presidente de la CEPB; la representante de las Bartolinas; el nuevo secretario ejecutivo de la COB; los rectores de las universidades Católica de Bolivia y San Simón, que suman 17 personas, de las cuáles ninguna dirá ni mus. Para eso está el agente boliviano ante el Tribunal, Rodríguez Veltzé, y algunos juristas internacionales contratados por el Gobierno, que, con los expertos nacionales, suman otros 15 individuos. Naturalmente que Mesa, como vocero de la causa marítima, tiene que cumplir con su labor.

No queremos aparecer como aguafiestas ante esta eufórica desbandada de políticos hacia Europa, para hacer barra por Bolivia y presuntamente recibir la noticia de que tenemos mar o de que, por fin, hemos puesto de rodillas a Chile. Qué más quisiéramos porque yo soy tan patriota como S.E. o cualquier otro de los viajeros y lo he demostrado en mi trabajo como diplomático, pero, sobre todo, a través de la prensa nacional y de la prensa chilena, donde defendí los derechos de Bolivia al mar, hasta que mi diario de Santiago decidió no pedirme más colaboraciones.

Pero una cosa es el patriotismo y otra la chabacanería politiquera. Que el país esté bien representado es una necesidad, pero para eso no tiene que aparecer por La Haya S.E., ni tantos políticos de nota que no entendemos por qué se han sumado a un carro dizque victorioso que hay que conducir con mucha prudencia todavía. A S.E. siempre le ha encantado actuar en patota, rodeado de multitudes. No sabe hacer las cosas discretamente. Pero para armar su patota bastaba con sus partidarios, salvo que necesitara llevarse a sus adversarios también, por algún motivo. Y si somos francos digamos que alguna razón hay porque S.E. no da puntada sin hilo.

Muy bien por tanto la actitud del ex presidente Paz Zamora, que ha sido el único en ganarse insultos infames y el odio del régimen porque, habiendo considerado en principio ir a La Haya, se dio cuenta de que se iba a sumar a una comparsa de patrioteros destinada a favorecer la falsa imagen democrática de S.E., donde al final todos quedarían con el rabo entre las piernas. Porque S.E. no comparte triunfos con nadie y lo más probable es que les pegue una patada a quienes, cándidamente, han entrado en esta competencia de patriotas y “oceanópatas” que es francamente ridícula.

Según se sabe, los gastos de los invitados serán pagados por el Gobierno, salvo dos o tres a quienes se los cree adinerados. Dudamos que tantos patriotas hubieran asistido masivamente si la invitación de S.E. fuera, por ejemplo, a Chimoré o Yacuiba. Parece que una invitación a Europa resulta muy exitante.

Desde el banderazo azul-masista que cada día suma más kilómetros de longitud, pasando por el espectacular viaje a tierras holandesas, está claro, hasta para el más ingenuo, que el beneficio político lo va a recoger S.E. y el lenguaraz del vice, que ya se está pasando de machito con sus enemigos hasta que algún macho lo frene en seco. Con estas fantochadas y con el publicitado juicio a Goni, el 21-F va a entrar en un forzado receso porque toda la costosa propaganda del régimen apunta solo a recuperar terreno y ha encontrado como hacerlo.

En suma, Bolivia se vacía. Queda como interino en el Palacio el vice y como segundo en la sucesión del mando (por si pasara algo) el señor José Antonio Revilla, dizque presidente del Tribunal Supremo de Justicia, a quien nadie conoce. Claro que si “pasara algo” ni el vice ni el señor Revilla durarían en el poder ni una salva de cohetes porque entre las Bartolinas y el Conalcam se ocuparían del futuro de la patria. Dios nos libre.