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Los milagros se dan, pero hay que gestionarlos. Imaginar que los análisis para verificar la calidad de la sangre transfundida no iban a tener costo era una utopía hace un año y más aún hace cuatro meses cuando de la noche a la mañana los pacientes se enteraron de que ese costo había subido en un 50%.

Primero el dolor y la desesperación, pero después la esperanza, porque un grupo de ángeles comandados por el padre Mateo Bautista comenzó a trabajar en el milagro de la gratuidad y a tocar las puertas de la Gobernación hasta que se hizo realidad a principios de febrero.

Y la necesidad de convertir la utopía en realidad surge del dolor que se ve a diario. Once pacientes se mueren cada semana en el hospital Oncológico.

Los niños comparten la terapia intensiva con los adultos. Unos y otros escuchan los lamentos. Un niño moría llamando a su madre y un hombre que estaba en la cama vecina pedía salir de allí, porque no soportaba escuchar el lamento del pequeño moribundo. Esa es la realidad cotidiana.

A la amargura que acompaña al cáncer, hay que sumarle el costoso procedimiento médico para que el paciente pueda sobrellevarlo.

El tratamiento para un niño con cáncer puede costar 8.000 dólares.

Las mamás y los papás de esos niños (cuando están ambos) dejan trabajo y venden todo con la esperanza de rescatar a sus pequeños de las garras de la muerte. Sin embargo, la mayor parte de las veces no alcanza.
Para un adulto, luchar contra el cáncer implica quimioterapia, radioterapia, cirugías. Solo por citar un ejemplo, un tratamiento de radioterapia puede costar entre 3.500 y 11.000 bolivianos, sin contar todo lo demás; por otro lado, hay que esperar que se abra un espacio para acceder a la bomba de cobalto o a un quirófano.

En busca de más milagros
Que la sangre sea gratuita para los pacientes con cáncer, que necesitan varias transfusiones en su tratamiento, fue la llave que permite creer que los milagros existen y que se pueden alcanzar.

Ahora hay más pedidos a los gobiernos nacional, departamental y municipal. ¿Son costosos?, fue la pregunta lanzada y la respuesta llegó como un cañonazo: “Nada es costoso cuando se trata de salvar vidas. Son decisiones políticas frente a tanto drama que se ve cada día”, respondió el sacerdote.

Tratamientos gratuitos
El primer pedido es a la Gobernación de Santa Cruz. Que los tratamientos para cáncer de niños que no están asegurados sea gratuito. A diario llegan al Oncológico pequeños con diferentes padecimientos.

Llegan de las provincias cruceñas, de Beni, de Pando, de Tarija y hasta de Potosí. El cruceño es el único hospital especializado en oncología a escala nacional.

“A veces llega una madre ama de casa y un padre que es ayudante en una hacienda. A ellos les alcanza apenas para comer y vienen con la desesperanza a cuestas, porque quieren salvar a su pequeño y no tienen cómo hacerlo”, recuerda el sacerdote.

La directora del Hospital Oncológico, Martha Alicia Arrien, explica que los niños menores de cinco años tienen un seguro que les cubre exámenes de laboratorio y de imágenes, transfusiones de sangre, hospitalización, consultas médicas y cirugías. Pero cuando esos niños tienen cáncer, el seguro no les cubre radioterapia, braquiterapia, quimioterapia, mielograma ni las tomas de biopsia. Cuando el pequeño tiene más de cinco años deja de ser cubierto por el limitado seguro que otorga el Estado.

El secretario departamental de Salud, Óscar Urenda, fue consultado al respecto y se limitó a responder que la Gobernación está trabajando en políticas para favorecer a los pacientes de escasos recursos.

El pedido está hecho y la esperanza de familiares de pacientes y médicos es inmensa.

Las mamografías
A la Alcaldía le pidieron que las mamografías sean gratuitas en todos los hospitales de segundo nivel. Este estudio cuesta Bs 250 en el Hospital Oncológico y en los hospitales públicos no se realizan como se espera porque es frecuente que haya desperfectos en los mamógrafos o que los médicos especialistas no se encuentren, explicó el padre Mateo Bautista.

“La alcaldesa es mujer y con sensibilidad de mujer puede ayudar a que este pedido se haga realidad”.

Uno de los temas que más agobia en el hospital Oncológico es que siete de cada diez pacientes que llegan, tienen el cáncer tan avanzado que el tratamiento se hace más complejo y costoso.

Bautista considera que si se ayuda a que las mujeres accedan a exámenes de diagnóstico, se ayuda no solo a ese género sino a toda la familia.

Los pacientes renales

Lady Salvatierra tiene 17 años y los últimos siete los ha pasado sometida a una máquina de diálisis. Cuando era niña se le hinchó un ojo. Su mamá la llevó al médico y el diagnóstico fue insuficiencia renal.

La joven está en la prepromoción. Estudia cuando puede, ya que tres veces por semana debe conectarse a una máquina que le saca toda la sangre del cuerpo para ser purificada durante cuatro horas, sus riñones ya no funcionan.

Su mamá es compatible y puede ser donante para concretar un trasplante. El problema es que cuesta entre 25.000 y 30.000 dólares.

Por eso, el tercer pedido es que la Caja Nacional de Salud de Santa Cruz pueda realizar trasplantes de riñón en esta ciudad.

“Ese tipo de cirugías ya se hace en La Paz. ¿Por qué no acá?”, pregunta Mateo Bautista.

El jefe médico de la Caja Nacional de Salud, Edil Aponte, explica que se está trabajando para conformar el equipo médico y completar el equipamiento médico necesario. Anunció que la próxima semana llegará a Santa Cruz el coordinador de trasplantes, para avanzar en el objetivo. ¿Cuánto tiempo? Él cree que en los próximos seis meses. En este momento, hay 150 personas que se someten a diálisis en la Caja Nacional y 50 asegurados más que contratan servicios externos.

Centro hemato-oncológico
El pedido es también al Gobierno nacional. En una reunión con la ministra de Salud, el padre Mateo pidió gratuidad para una proteína llamada Factor VIII y Factor IX, que ayuda a la coagulación y que se utiliza para los pacientes con hemofilia. Pero eso no es todo.

También le ha planteado que el Gobierno financie un centro hemato-oncológico, que permita lograr el sueño de realizar trasplantes de médula en Bolivia, que es el único país del continente donde no se hace este tratamiento. “La ministra se comprometió”, asegura el padre Mateo Bautista y recuerda que la autoridad se emocionó hasta las lágrimas al ver el sufrimiento de los pacientes.

Presupuesto
Pero la demanda llegará al presidente Evo Morales. El sacerdote quiere reunirse con el primer mandatario, para pedirle que haya un incremento en el Presupuesto General de la Nación para la salud. “Si el presupuesto del Estado es de 228.118 millones de bolivianos, de los que 4.205 van para Salud (2.771 millones para ítems y 1.434 para los programas del ministerio de Salud), queremos que haya un incremento a unos 11.000 millones, que es el 5% del presupuesto general del Estado”, afirma el sacerdote.

Durante la campaña electoral nacional, el MAS prometió un seguro universal de salud. El padre Mateo cree que es necesario avanzar dando pasos cualitativos y por eso cada día se levanta con la misión de lograr que esos pedidos se hagan realidad, con el objetivo de gestionar los milagros que necesita la salud de Santa Cruz