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La familia Maita llora la partida del pequeño Joel, de ocho años de edad, que el lunes perdió la vida al intentar rescatar a un perro que había caído al canal Guapilo. El animal ni siquiera le pertenecía, pero su buen corazón lo llevó a realizar la acción que le costaría la vida.

Joel era el hijo mayor de tres hermanos. "Era mi compañero, paraba conmigo", cuenta su madre sin encontrar explicación a la partida de su primogénito. "Él me decía 'yo voy a convertirme en Policía de grande, para que nadie le falte el respeto', y ahora ya no está", agrega entre lágrimas.

El menor se encontraba cursando el tercero de primaria y había tenido una infancia particular, ya que creció, junto a sus hermanos, en un pequeño circo. "Él quería seguir viviendo, quería ser malabarista como sus tíos", cuenta una de sus familiares. 

La tarde del lunes, Joel y su hermano escucharon como un pequeño animal aullaba tras haberse caído en el canal, que se había llenado de agua tras una copiosa lluvia que cayó sobre Santa Cruz por la mañana. Logró rescatar al animal, pero cuando intentaba subir fue golpeado por un viejo colchón que era arrastrado por la corriente. 

El Departamento de Emergencias Municipales (DEM) procedió al rescate del cuerpo sin vida al caer la tarde del lunes. "Encontrar a una persona de esa edad es muy duro", dijo uno de los rescatistas. 

Las autoridades piden a los padres de familia que cuiden de sus hijos en zonas peligrosas como los canales y reiteran que cualquier operativo de rescate debe ser ejecutado por profesionales. 

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